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sábado, 21 de septiembre de 2019

El final del verano.

El calendario tiene unas fechas alegres (final del colegio, inicio de las vacaciones, cumpleaños), unas que van a gustos (Navidad a la cabeza) y otras que llevan a la melancolía y la depresión. 

En este último grupo tenemos un ganador invencible: el final del verano. 





Si sois de mi quinta y vuestros padres tenían los discutibles gustos musicales de los míos, más del Duo Dinámico que de los Stones o los Beatles, hay una canción que os debe perseguir en estas fechas de forma incansable. Aquella de "El final del verano llegó y tu partirás... ", de ese grupo que se vanagloriaba de que su amor tenía quince años mientras ellos iban vestidos como si tuvieran diez. 

Pero no quiero hablar de esos amores adolescentes de verano que conoces en Torrevieja (Alicante), que te rompen el corazón al desaparecer cuando tus malvados padres te obligaban a volver a Barcelona mientas ellas siguen con su vida en Cáceres. Se me pasó esa edad. 

Siendo como soy de los que consideran una memez el iniciar los años naturales con una lista de buenos deseos y defiende hacer lo mismo tras el verano, queda claro que, para mí, es un momento significativo, la frontera que los separa, en el que se puede pasar balance de la temporada 18-19 y hacer las propuestas para la 2019-2020. 

La fecha del final de verano es individual e intransferible. Fríos datos, rollo wikipedia: el verano metereológico acaba el 31 de agosto y el astronómico el 20 de septiembre. Pero en temas emocionales wikipedia no pinta nada: el verano acaba cuando nuestro corazón se deprime y punto. 

Para muchos coincide con ese 31 de agosto, ya un poco viejuno, de cuando el 70% del país hacía vacaciones el mes de agosto enterito. Para otros, cuando los niños empiezan el cole (sobre todo si eres niño) o la facultad. Porque, que nadie se equivoque, los auténticos sinónimos de verano son veraneo, playa (o montaña si eres rarito) y vacaciones. 




Escribo este post con estas vistas, celebrando que mañana se acaba el verano para mí. Lo hago con una cerveza y unos calamares a la plancha con patatas, en un chiringuito de la Playa de S´Arenal d´En Castell, con una abeja (espero que no sea japonesa) rondando mi plato y un calor considerable aumentado por la humedad del 200% que debe haber por aquí. Me esperan otro helado y un café cuando acabe el plato combinado. 

Esta imagen, es para mí, el final del verano desde hace diez años en que vine, por primera vez, un septiembre a Menorca, huyendo unos días de todo, en una de esas minicrisis personales que nos atacan durante la vida. Depende de como nos defendamos de ella tendremos una mejor o peor vida. 

Mi amiga Emma (una BFF de libro) me deja su apartamento que gorreo sin ningún miramiento para descansar, pasear, ir a las estupendas playas de Menorca, comer, dormir, escribir y leer. Y también, poniéndome un poco nostálgico, para reflexionar un poco de cómo ha ido el año, si estoy dónde quiero o no, y hacia dónde tengo que ir en el próximo curso escolar (o temporada de fútbol) 

Un año en que estoy solo escribo indignado mi "Paella para dos" y, otro, magníficamente acompañado, descubro que en Es Cranc un arroz caldoso de langosta da para alimentar a seis bocas con una ración.  



De reojo abro Google Calendar y veo lo que se me viene encima entre la ilusión y la pereza; las reuniones del hospital, las cenas de amigos, los próximos partidos del Barça o los huecos para el próximo viaje. Busco desde ya fechas libres e intento buscarles un hueco a todas las personas que quiero para empezar bien el curso. 

Hago alguna lista de esas que nunca se cumplen con el absurdo nombre de "To do", cuelgo alguna foto de postureo en insta con un éxito aceptable y empiezo a pensar que no he hecho el check-in. Sí, todo a última hora, como si por hacerlo después atrasara la vuelta. 

Y así, poco a poco, se me escapan los últimos días del verano, que, este año, acaba el domingo 22 de septiembre y, a partir de mañana las fotos en insta que incluyan bañadores y playas, me parecerán del año pasado. 

viernes, 19 de abril de 2019

Notre Dame y el despilfarro en reconstruirla.

Hace unos días Notre Dame ardía. Para casi todos, un desastre. Para Francia, una hecatombe. Para los que tenemos fotos de tiempos pasados de nuestras vidas, que siempre bajo el prisma de los años se ven más felices de lo que fueron, un motivo de tristeza. 





Como siempre, tenemos desde el postureo de colgar imágenes de cada uno de nosotros en Notre Dame o de estado  en WhatsApp a los que aprovechan para criticar, con sus fobias y sus filias empujándoles tenazmente, todo lo que se pueda ver como positivo tras el desastre. 

De entrada hay personas que casi ven el apoyo a Notre Dame como una justificación a todo lo malo que ha hecho la iglesia durante siglos, como si por querer que se reconstruyera estuviéramos apoyando la pederastia o las misiones del siglo XVI, como si el karma hubiera tenido algo que ver. 

 Pero más allá de estas actitudes minoritarias y extremas, me quedo con el ataque a las donaciones que han hecho diferentes multimillonarios franceses para reconstruirla. 

De entrada, diría que gastarse mi millones sería, sin duda, un buen negocio para el gobierno Francés y para el Ayuntamiento de París, porque sin duda la magnética atracción de Notre Dame sobre los turistas es especial: antes ya lo era pero lo será más ahora. Notre Dame, que sobrevivió a Guerras Mundiales, no ha podido con los Pepe Gotera y Otilio franceses. 

El baile de cifras está sobre los 700 millones de euros que ya se han comprometido, en tiempo récord,  a pagar los millonarios franceses para resucitar a la Catedral. Y aquí salen las personas a las que le parece demasiado porque, gran descubrimiento, hay hambre en el mundo. 

Es un tema recurrente. El dinero es finito y lo gastamos en una cosa y no en otra. Y sí, en este caso se gastará en volver a poner piedras una sobre otra y no en dar de comer a niños que se mueren de hambre. ¿Inaceptable? Seguro.

Pero ahora bajemos del púlpito: ¿no es igual de inaceptable que los que lo critican hayan escrito ese post en facebook desde su iphone de 800 euros o desde su Samsung de 300?. Porque, les voy a dar una mala noticia, al no haber invertido su dinero en pagar vacunas para el tercer mundo han condenado a la muerte a varios niños. 

Lo sé, el párrafo anterior es una barbaridad y, ya de entrada, pido disculpas. Porque al estar escribiendo el post desde mi Mac de 1000 euros soy responsable de unas cuantas muertes también. 

Es lo que pasa si llevamos las situaciones al absurdo. Pongamos otro ejemplo: los presupuestos de la Generalitat de Catalunya. Una crítica al independentismo, o al catalanismo en general, es lo que se gastan en "la lengua". Porque, claro, lo importante es sanidad y educación. Por tanto hay que dejar de gastar dinero en ese vicio. Quitemos también el dinero que se gastan las instituciones en las fiestas oficiales, por ejemplo, el Ayuntamiento en "La Mercè". 

Ya lo tenemos todo en educación y sanidad. Genial. Pero, que queréis que os diga, a mi me parece más importante que la gente siga viva que no que sepa leer. Por tanto, todo a Sanidad. 

Y dentro de Sanidad, ¿realmente a alguien le parece necesario reconstruir un pecho después de un cáncer de mama cuando hay mujeres que todavía mueren de esa enfermedad? Venga, todo para investigación contra el cáncer. Sin bobadas. 

Y así hasta el infinito, porque también nos parecerá inadmisible que en España la esperanza de vida sea de 84 años y en África de 49 años. Así que... el dinero para África. 

Quizás en ese momento y solo en ese momento, cuando hayamos igualado nuestras esperanzas de vida y ni haya hambre en el mundo alguien pueda permitirse ir al cine, tener tres pares de zapatos o guardar en el ropero más de dos tejanos. 

Pero, es humano, es mejor decir que la culpa del hambre en el mundo es de unos millonarios franceses que quieren reconstruir Notre Dame, igual que Amancio Ortega da una pasta para tratar el cáncer hay que dejar bien claro que, en el fondo, es un explotador de niños y lo hace para desgravar a hacienda. 

Una visión negativa de la vida. 








 
 

sábado, 28 de julio de 2018

Juana Rivas y los taxis.

El tiempo de veraneo debería ser para descansar del todo, incluidos (o especialmente) los malos rollos, pero, seguramente porque no hay fútbol y los políticos suelen estar de vacaciones (este año menos) siempre solemos tener un culebrón que nos distrae. Si además es polémico, nos ponemos de mala leche y nos enfrentamos unos a otros a la hora del helado, miel sobre hojuelas. 


Empezando de menos a más polémico 

La huelga de los taxis: 

La verdad es que poca pena me daban y menos aún después de lo de ayer. Un colectivo que es como los niños de aquella gran película de Almenávar, “Los otros”, están muertos y no lo saben. En cinco (o menos) años tendremos aquí el coche autónomo y se irán todos al paro. Supongo que durante un tiempo quemarán coches autónomos, nos cerrarán calles por derecho divino y buscarán leyes proteccionistas que Colau redactará hasta que sean declaradas ilegales por instancias superiores. 

Y se irán a la calle como me iré yo por la IA (inteligencia artificial) en 15 ó 20 años, cuando la gente prefiera un ordenador que te lea los análisis antes que un médico. Supongo que nadie entenderá que me dedique  a destrozar los ordenadores del hospital para matar al maligno Hardware o a su amigo el peligroso software.

El taxi es, hasta donde yo se, un Servicio Público solo apto para ricos. De casa al aeropuerto 30 euritos de nada. Las comodidades para el pasajero, que deberían ser su objetivo, suelen ir por detrás de sus gustos musicales, las ganas que tengan de darte conversación o de sus preferencias políticas (el taxista con la COPE en Madrid es tan clásico como el bocata de calamares) Son alérgicos a los avances tecnológicos tan rompedores como “pagar con tarjeta” y si pagas con 50 euros resoplan. Los datáfonos siempre están estropeados o sin cobertura, cosa que nunca pasa en los restaurants o tiendas. Inquietante… 

Como buen motorista siempre había considerado a los taxistas como mis cariñosos archienemigos. Hoy más. 


Juana Rivas: 

Nuestra querida Juana va a volver a todos los platós de España a pasear la perfidia de la vida. No entraré a discutir el caso. Me aburre la discusión que generan las frases sin matices que genera el caso. 

Simplemente, como hombre, quiero mostrar una terrible preocupación. 


Hemos perdido hace tiempo el discurso que, poco a poco, han impuestos los colectivos de mujeres de ideología extrema (no voy a poner hembristas o feminazis porque cada día leo artículos diciendo que eso no existe y que quien diga lo contrario es un machirulo) amparados en la poca valentía de los políticos que suponen que ganan votos diciéndoles que sí a todo. 

En el caso de Juana Rivas, excepto para el juez, solo tiene importancia lo que ella diga, solo valen  sus derechos y solo ella es madre de sus hijos.  El padre, poco menos que pasaba por ahí. Tras el montaje veraniego del año pasado en el que decidió que la justicia no iba con ella le llega una sentencia dura. Unos pensarán que merecida, otros que no. Ley de vida. 

Porque en estos temas tan emocionales, a los que nos ha tocado vivir como padres que queríamos la custodia compartida y hemos visto como se nos trata desde la justicia (como seres con menos derechos que las madres, en contra de lo que dice la Constitución Española) y, además hemos visto casos cercanos de incumplimientos siemáticos de regímenes de visita en nuestro entorno sin consecuencias, o las mujeres que han sido víctimas de la violencia de género y no han recibido la ayuda necesaria, no nos pondrán de acuerdo porque cada uno recuerda sus casos, extrapola y generaliza.

En el caso de Juana unas pondrán el acento en la etiqueta de maltratador y otros pondremos por encima de todo el derecho del padre a ver a sus hijos. 


Muchas mujeres han sufrido por un lado, muchos hombres lo han hecho por el otro. Comparar el dolor de un lado y otro es absurdo, así como negar que una parte padezca. 

¿Hay que dejar de perseguir las violaciones a adultos porque la pederastia es peor? ¿Hay que dejar de perseguir los homicidios porque no llegan al nivel de crueldad de los asesinatos? ¿Hay que encogerse de hombros cuando a alguien le roban el móvil porque es peor que te desvalijen la casa? Pues esto se hace con la maravillosa palabra de moda en el caso de hombre y mujeres. Hay que mirarlo todo con “perspectiva de género”. 

La “perspectiva de género” que se está imponiendo y que, sin duda, sobre todo si gobierna la izquierda, se acentuará, se basa en una gran mentira: los hombres son malos y las mujeres buenas, los hombres mienten y las mujeres no. Siempre. 


Si una mujer como Juana decide que su exmarido es peligroso para sus hijos (en contra de lo que dicen los psicólogos, el padre, varios jueces) tiene todo el derecho de protegerlos como quiera rollo madre coraje. Si le pilla la justicia y la condenan, indulto. Genial. 

En este caso el gobierno ya ha dicho que la indultará ¡sin que hayan pasado 24 horas! Juana tiene el listón muy alto con la espeluznante María Salmerón a la que ya dediqué un post, indultada repetidamente. 

Quiero dedicar el post, como hago en estos casos, a las que acabarán de leerlo y crean que soy un machista o justifico la violencia de género. Qué lo relean y digan una sola raya en los que se diga que los hombres son más que las mujeres o que justifique la más mínima violencia. 

Me vuelvo a la pisicina…


domingo, 22 de abril de 2018

El amarillo, el color del diablo

Ayer se jugó la final de la Copa del rey, la cuarta ganada de forma consecutiva del Barça y la de la despedida de Iniesta. Pero la noticia no es esa. La novedad mundial es que el diablo ya tiene su número (666), olor (azufre) y por fin, color: el amarillo.


Recapitulemos un poco. Como les gusta decir a todos mis amigos unionistas con los que discuto de política (aquellos con los que se puede disentir de forma inteligente, no los que te sueltan lo de "mira que pone en tu DNI") las leyes son interpretables. 

El supuesto Estado de Derecho en el que vivimos está sufriendo de forma lamentable que "la justicia sea interpretable" dejando un reguero de sentencias absolutamente impresentables. Los sofismos utilizados para justificar la violencia (sic) en el "procés" y meter a "los Jordis" en chirona son increíbles. Giros dilécticos para que un juez diga que eso, para él, es violencia. Como si dijera a una violada que llevaba tejanos ajustados que iba provocando. Claro que si guapi. 

En la misma línea se castiga (o aterroriza a la población con la amenaza de castigar) con penas mastodónticas actitudes que solo debían comportar (como mucho) multas o sentencias menores de prisión. Hablo de las decenas de años pedidas para la agresión de Alsasua (que entre irse de rositas y 40 años hay un mundo), la multa para el chico de la corona de espinas y decenas de casos que leemos cada día. 

Así, con unos jueces partidistas interpretando la ley como aplicaría yo el reglamento en un Barça-Madrid, llegamos a la final de Copa del Rey 

Cuando se acerca el partido nos dicen que se puede suspender si hay pitidos al himno o a su Majestad Imperial, leemos tweets de las cuentas oficiales de la GC diciendo que nos portemos bien, que repasemos las leyes con detalle no sea que nos vayan a detener y varias barabaridades más... todo con un tufillo a NODO impensable hace unos años.  

¿El Tribunal de Estrasburgo autoriza a quemar fotos del Rey dentro de la libertad de expresión pero no se le puede pitar? Raro, raro... Españistán en estado puro.


Y como lo de silbar al himno o que nos requisen las "estelades" con una legitimidad más que dudosa (para retirarlas han de ser ilegales, que no lo son, o símbolos políticos que inciten a la violencia) ya está superado (sí, así son los estados sin libertades, que cada vez vas aceptando como normales más cosas inaceptables) vamos un paso más allá. 

Os dejo un post de derecho sobre el tema para quien esté interesado, que tampoco es el motivo del mío. 


Resulta que ahora han encontrado el color del diablo: el amarillo. Sí. El amarillo llevado por los aficionados del Barça. 

Ayer obligaron a quitarse camisetas amarillas a los seguidores del Barça. Retiran las que se veían y las que iban debajo de otras, las que ponían una leyenda que se puede entender como "política" y las que eran de amarillo inmaculado. Camisetas, pañuelos y bufandas. Con los calzoncillos no se atrevieron. 

En un ejercicio de aceptar lo inaceptable vamos a comernos el sapo de que las que llevaban lemas "políticos", por ejemplo "Llibertat presos polítics" sean retiradas. Venga, no se molesten el monarca, Zoido u otras personas de bien con nuestras cosillas. 

Pero es que retiran las que son lisas y las bufandas amarillas. El color amarillo está prohibido. Son del color del diablo, de Bellcebú, de Satanás, del demonio, en una palabra: del independentismo. 

Acojonante. Dictatorial. Antidemocrático. En una palabra, totalitario. 

Luego sale el cuarteto arbitral con ese color y echan confeti amarilo o que te lleva a la conclusión de que además de antidemocráticos no dan para más. 

A mi me dejan ir vestido así... 
No creo que los aficionados del Sevilla con algo amarillo que ya sabemos que no lo harían jamás, que da mala suerte. 

Ya ni hablamos de que nuestro querido monarca, el Rey de todos y cada uno de los españoles, haya llevado una corbata con los colores del Sevilla. Pecata minuta. Con la que cae, no viene de aquí.... 

Pero es verdad, todas las leyes son interpretables, y los reglamentos. Y también, de momento, puedo interpretar las actitudes que veo por el mundo. 


Así que, a todos los que pensáis de esta manera me permitiréis que llame a lo de ayer de la única manera que se me ocurre: totalitarismo (y no pongo fascismo para no entrar en peleas semánticas)


Y si el Barça tuviera un presidente con un par (que no lo tenemos), la segunda equipación del año que viene sería amarilla. 


La GC se va a poner en forma








sábado, 24 de febrero de 2018

Forges, descansa en paz.

Ha muerto Forges. Es inevitable que , cuando muere alguien de esta relevancia ,(cuántos sabemos quién era Forges y qué pocos quién es el ministro de cultura) todos nos sintamos un poco afectados.




Forges ha sido el humor desde que uno tiene uso de razón, el humor con mayúsuculas, el de toda la vida. Lo que hubiera sido Mafalda si siguiera publicando viñetas cada día o Snoopy  si uno fuera Yanqui y entendiera sus chistes. 


Sus personsajes, la pareja con la mujer gorda y el hombre pequeño con bigote, los trabajadores puteados y resignados y los empresarios perveersos y obesos con puro, los políticos y los ciudadanos y, para mí, por encima de todos, los médicos. Fan (muy fan que se dice) de esa visión desenfadada y cínica de la sociedad. 


La muerte de Forges, sin llegar a la tristeza que me causaron las de Prince o Cruyff, está en ese grupo de personas que no has conocido, con las que no has intercambiado una palabra, pero que han hecho que tu vida sea un poco mejor. 

Pero lsu fallecimiento tiene, para mí, una peculiaridad. Es la de un amigo que sientes que te había triacionado. 

Los chistes de Forges eran reconocibles. No hacía falta que leyerás su firma abajo a la derecha, un garabato donde ponía Forges. Su humor era cínico-blanco, descarnado con los políticos y los poderosos, con la incultura, con la intransigencia. Eran, en general, apolíticos y amables con los desfavorecidos y con ciertas profesiones que intuías que admiraba y entre la que se encuentra la mía, la médica. 



Así que para mí resultó incomprensible ese chiste de la "estelada elástico-elastómera" en la que aparece un independentista sacándose un ojo con una bandera: de un mal gusto infinito. 


Si fuera de otros viñetistas como "El roto", gente vendida a la línea editorial de "El País" y sin escrúpulos, no me hubiera sentado tan mal. 

Pero es chiste fue un "joder, ¿Forges también?, como si tu pareja te pusiera cuernos con tu mejor amigo. Un palo. 

Así que, adios Forges, con todo el cariño del mundo del que despide a un amigo de toda la vida y con el regusto amargo del que no entiende por qué lo hiciste, tan al final. 




domingo, 4 de febrero de 2018

Los Goyas, el feminismo y Valls.

Antes de nada me gustaría dejar bien clara una cosa: no he visto ni una sola de las películas que participaban en los Goya. Es más, creo que en todo el año pasado solo vi "Perfectos Desconocidos" como película española.  Tampoco he visto la gala (me tengo un cierto cariño) y además soy hombre. 



Pero he repasado la Sacrosanta y Sagrada Constitución Española (espero que os hayáis puesto en pie y sacado el sombrero al leer "Constitución Española") y, sorprendentemente (aún) no estoy inhabilitado para comentar nada. 

Vayamos por partes: 


- La ganadora: Isabel Coixet. 




Es difícil caerme peor. Leí una vez a Risto Mejide que le daba igual caer bien o mal a una persona, básicamente porque esta condición se adquiere de buenas a primeras, desde la superficialidad del que "te conoce" de forma muy tangencial o, en este caso, del que no te conoce. 

Mi íntima relación con Isabel Coixet es por lo que he leído en sus magníficos artículos en "El País". Y no la soporto. 

Dos motivos. El primero su autovictimización constante sea con "El procés", sea con su condición de mujer, según lo que esté de moda, todo sea por estar en el candelero. El segundo,  su total desprecio a "la taquilla". Afirmaba que le daba igual lo que recaudaban sus películas, que a ella le importaba "la calidad" en un claro ejemplo de lo que le pasa (al menos una parte) al cine español. Total, como vivimos de las subvenciones... que más da que sus pelis palmen pasta una detrás de otra. 

"La librería" tiene un presuspuesto de 3.4 millones y es un exitazo de taquilla según he leído; lleva recaudados unos 2.3 millones. Después del premio y, con suerte, igual no pierde dinero. 

Era la favorita sin duda; mujer en un año de reivindicación feminista y unionista convencida, declarada y militante. Porque, y vamos a la segunda parte del post... este año todo era muy feminista y tocaba hacer ver que no pasa nada en Catalunya.


- La reivindicación: el feminismo y la ausencia de lazos amarillos. 

Vaya por delante que me parece fantástico que la gente reclame lo qué quiera, dónde quiera y cómo quiera. Dios me libre de decirle a alguien lo que tiene que hacer/decir. Me gustaría recibir el mismo trato...

Así que este año tocaba "feminismo". Vale. Como son muy obedientes todos reivindicaron el feminismo con cosas tan raras como "el cupo del 50%". No sé yo cómo se consigue que hayan un 50% de directoras, actrices, maquilladoras y cámaras sin caer en el esperpento. Por lo que tengo leído en las escuelas de cine hay mayoría de mujeres así que es una cuestión de tiempo. 

Además, como ya dije en un post de las mujeres y el fútbol, si las mujeres quieren que hayan más féminas que sean las protagonistas principales, o directoras, solo tienen que ir al cine a verlas en grupo, que arrastren a sus maridos y las conviertan en súpertaquilleras. Seguro que los productores las empiezan a contratar a precios astronómicos. Quejarse y luego no hacer nada, que es lo habitual, es muy español. 

Tan bien me parece que la gente reivindique aquello que les sale de las gónadas como que Arturo Valls opine que "no es el sitio o el momento". Y me parece perfecto que haya 800.000 tuits acusándole de meter la pata. Ahora... machista. ¿Dónde está el machismo? 


Repaso la RAE y me llevo la sorpresa de que han cambiado el significado de la palabra. Ups. Pero vamos, pongo la que hay que me adapto a los nuevos tiempos, que soy así de moderno. 

1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.
2. m. Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón

Así que, como cree que en esta gala era mejor hablar de cine y no hacer reivindicaciones feministas, es un machista. Estoy seguro que este post también se puede considerar machista por defender a Arturo. Por cierto, tiene 54.000 entradas en google si pones "Arturo Valls machista".  

Desgraciadamente el machismo es, hoy en día, lo que no le guste a un grupo determinado de mujeres. Y tu a callar que eres hombre. Y si queremos convertir cualquier acto en una reivindicación feminista, has de estar, obligatoriamente, de acuerdo. Genial. Viva "el feminismo" 

Sigamos: ni una reivindicación sobre los presos catalanes (a mí me parecen presos políticos y sospecho que a alguno de los 7000 premiados también se lo debe parecer). Me parece curioso trarándose de esta gente tan y tan reivindicativa. Muy curioso. 

Pero tocaba ser muy #metoo y poco #llibertatpresospolitics porque, sospecho, para que te dieran un premio en esta gala era bueno ser muy feminista y unionista...  o quizás es que me he vuelto muy pero que muy mal pensado. 





sábado, 30 de diciembre de 2017

Hasta nunca 2017.

Repasando mi blog veo que es tradición escribir un post de despedida del año, así que intentaré no repetir lo que escribí en 2015 y 2016: seré más concreto. 


Os dejo los links: el del 2015 lo podría reciclar cada año... 




Me enfrento al ordenador y pienso en el 2017 y en mi 2017. 


Empezaremos por el 2017 "en general"  


"El procés"

Claro, hablando del 2017 aparece en primer lugar, siempre omnipresente. 



Nadie en Catalunya puede estar muy satisfecho de como ha ido: utilizando un lenguaje coloquial, se podría hablar de año de mierda. 

El independentismo nos ha hecho sacarnos a todos las caretas y posicionarnos, nos ha hecho discutir (que tampoco me parece un drama que nos peleemos un poco de vez en cuando, no seáis Flanders), nos ha hecho perder amistades de mentira y, por que no decirlo, mirar de otra forma a amistades de verdad. 

Pero la culpa tampoco la tiene exclusivamente "el procés": hoy en día, conocemos a las personas muy superficialmente y enseguida les ponemos la etiqueta de "amigos" cuando con dificultad deberían llevar la de "compañeros, conocidos o saludados". 

Las perspectivas desde el punto de vista catalán no son buenas: gobierno independentista que sabe que no puede llevar a cabo su programa empujado por una buena cantidad de gente que les pide un suicidio contra un gobierno débil del PP en España que cree que darle caña a los independentistas y, que no lo olvide nadie, a toda Catalunya de regalo, es lo que le mantiene en el poder. 

Cada uno que opine si esto le conviene a España o no... 


"Las libertades individuales "

El 2017 acaba de forma terriblemente preocupante. Las libertades individuales se acercan a los límites de una república bananera, con leyes mordaza, con gente en la cárcel (tengo pendiente un post para hablar de lo que es el castigo de la privación de libertad) por sus ideas, con leyes que les dan a los jueces una patente de corso para aplicar su idiología y castigar al contrario sin despeinarse. 


Las figuras de "delito de odio" y "exaltación del terrorismo" son una hoja en blanco para acojonar a la población. La libertad de expresión se basa en poder decir cualquier barbaridad, o eso entendemos muchos, pero la canción protesta, el rap subversivo y excesivo, o el tuit "hijoputa" alegrándose de que alguien se muera pueden llevarte a la cárcel. No a una multa, no a una rectificación: a la cárcel. 

Estas dos leyes nos llevan a los agravios comparativos en las interpretaciones de unos jueces que en el 2017 nos han dejado claro clarinete que tienen idiología y que con ella dictan sus sentencias. Reírse de un muerto rojo o indepe es diferente que hacerlo de un fiscal general del estado: en un caso es "jueguen jueguen" y en el otro puedes tener a la policía en la puerta en horas. Genial: la justicia  es igual para todos o no es justicia.

La Policía Nacional, la Guardia Civil y sus hijos han pasado a ser seres intocables. Una pelea con uno de ellos de paisano puede llevarte a la trena mucho tiempo y ellos pueden hacer lo que quieran sin sufrir ningún tipo de consecuencias (espero todavía saber quien es el de la patada voladora del 1-O y qué castigo le ha caído). Inquietante. 


"Los políticos"

El 2017 ha sido un paso más en la percepción absolutamente negativa que tenemos de ellos pero también ha sido un retraso en nuestra actitud hacia ellos: si alguien sale mintiendo de forma descarada, si falsean gráficos, si utilizan las tácticas de "1984" llamando fascistas a gente pacífica, acusando de lo que ellos son a los demás, la sociedad levanta los hombros con un "qué quieres, son políticos" 

Vamos, que aceptamos que sean unos chorizos o unos mentirosos y ya ni nos indignamos. Mal camino. 


"La información" 

A los que nos gusta estar bien informados, simplemente, estamos de luto. Los periódicos tradicionales, con "El País" a la cabeza son panfletos de información al servicio del poder y lo que circula por las redes, twitteer mediante, es tan fiable como un cotilleo de la vecina del quinto. 

El año de los fake news y de los bots rusos acaba con el PP insinuando que va a poner en marcha una especie de  Ministerio de la Verdad. Como parte positiva muchas personas acudirán a la lectura para saber de qué hablan. ¿"1984" o "Farenheit 45" como idea de lo que se nos viene encima?


Malos tiempos para hacerte una idea sobre cualquier tema a no ser que le dediques media vida.... 


"La violencia de género"

Otro año con más de lo mismo: más denuncias, más detenciones, mismo número de mujeres asesinadas. 

El día que algún gobernante entienda donde está el problema y busque soluciones y no solo el "vamos a quedar bien" mejoraremos. Mientras, a repetir la jugada.  

Para eso hacen falta dirigentes que desmonten el montaje que han creado y comprendan que ante situaciones complejas hacen falta soluciones complejas y múltiples. Para conseguir que no se produzca un delito lo mejor es prevenirlo y para prevenirlo tienes que centrarte también en el futuro delincuente y no solo en la víctima. Algo que la sociedad, al menos en este punto, no quiere aceptar. 


El 2018 pinta fatal porque van a aplicar una receta que ya saben que es absolutamente ineficaz.  Ojalá me equivoque. 

Mi 2017


El 2017 ha sido, política aparte, un año tranquilo, que ya tocaba. 

En lo personal con algunas puertas cerradas definitivamente, con algunas que se abrieron y se cerraron, con nuevas ilusiones para encarar el año y con la sensación de que, según pasa el tiempo, el número de cosas importantes se reduce cada vez más: la familia, el trabajo y esos amigos de verdad o esas relaciones que merecen el esfuerzo, que aportan, que pesan en tu vida.  Y el Barça, claro. 

Cada vez más con esa idea viejuna de que tu actitud tiene que seguir tu ética personal y no contrarrestar la del que tienes delante pero notando que me sigue hirviendo la sangre con la injusticia. 

Un 2017 con alguna "primera vez", con algunas fechorías para tachar de la lista de pendientes, unas con cara de satisfacción y otras con un "no es para tanto" 

Ya que estoy en mi blog os dejo los tres post de los que estoy más satisfecho. Un año con pocos  porque me he dedicado a escribir en formato novela. 

Mis niños preferidos son los del atentado de Les Rambles, el de mis 10 años de divorciado y el de "tengo una amiga perfecta para tí". Uno serio, uno ñoño y uno humorístico. El mejor, diría que el de Les Rambles. 






Y venga, que el 2018 está ahí esperándonos pero me da que sin muy buenas intenciones, al menos en lo que se refiere al apartado general. Intentaremos que el personal sea excelente y equilibre. 


¡Feliz 2018!