Seguidores

viernes, 10 de julio de 2020

La falta de memoria, el yoismo y el terraplanismo: los nuevos "amigos" del COVID

Como uno tiene la bola de cristal estropeada y es de los que cada vez que ha hablado del COVID ha metido la pata (como todos, vamos), no me atrevo a hacer una apuesta sobre el manido "rebrote sí, rebrote no", o sobre su magnitud, pero gracias a tener Facebook e Instagram, he visto varias actitudes que me resultan entre difíciles de entender e incomprensibles del todo. Muchas, además, protagonizadas por personal sanitario que ha estado en primera línea contra el COVID.

Vaya por delante que no me gusta ir acusando a nadie y que la labor de policía de balcón no me llena. Simplemente unas reflexiones. 

NO APRENDEMOS 

La capacidad del ser humano de olvidar no tiene límites. Supongo que debe ser un mecanismo de defensa para "tirar hacia delante", pero en este caso, es un fenómeno maladaptativo. ¿No recordamos que hemos estado tres meses encerrados en casa? ¿A nadie se le ha muerto un ser querido o, al menos, un conocido cercano? Parece que no. 

En cuanto el gobierno ha abierto las puertas nos hemos lanzado a una vorágine de cumpleaños (la natalidad en junio debe ser bestial) en los que los homenajeados destacan por su gran vida social: nada de seis comensales, de diez para arriba, todos bien juntitos.  

El otro día una compañera me comentaba arrepentida que había ido a una de estas celebraciones: "no era mi grupo, me podía haber quedado en casa perfectamente, no me aportaba nada". Evidentemente, nada de codo con codo para saludar que queda muy cursi: todo el mundo besándose como si no hubiera mañana, muchos de ellos, simplemente conocidos. Y nada de dos metros y medio... 

DISTANCIAMIENTO SOCIAL 

Quizás existe de forma individual, pero no como concepto colectivo. Desde que acabó el confinamiento solo me he reunido con los míos: mi pareja, mis amigos íntimos (debo ser un antisocial porque se cuentan con los dedos de una mano) y mi familia. Poco más. Las personas que necesito ver. 

Lo máximo, diez en un vigésimo cumpleaños: mi familia. 

Nade de comernos los morros, de estar todo el rato abrazados: una foto formando a lo equipo de fútbol y cada uno a su casa, no de esas que estoy cansado de ver de cinco personas juntando todas las cabecitas para salir en el selfie. 

¿De verdad se necesita tanto ir a fiestones? ¿Vale la pena? Porque, recordémoslo, entre 28.000 (muertos reconocidos) y 43.000 (exceso de mortalidad) es lo que nos ha costado la broma. El campo del Sevilla lleno. Y podemos llenar San Mamés o el Camp Nou....


El gobieno, nuevamente, ha fallado. Entendiendo que no debe ser fácil y que hay que reactivar la moribunda economía, pero o no conoce a su población o son unos ineptos. 

¿Tanto costaba limitar las reuniones a 15 personas? Los mayores brotes están viniendo por aquí o en condiciones de trabajo insalubres, pero no se oye nada en este sentido: me temo que llegaremos antes a la fase 2 que a cambiar esa medida. 

O el gobierno no ha sabido transmitir lo que era el distanciamiento social (pocas interacciones con otras personas, lo más seguras posibles) o simplemente, nos lo hemos pasado por el forro.

Y ya de llevar la mascarilla puesto de una forma normal ni hablamos. 


EL YOISMO y EL TERRAPLANISMO 

Todos somos muy listos. Pero mucho. Más que Illa, que Simón o que la OMS. Así que, qué más da lo que ellos recomienden, yo voy a hacer lo que me sale de las narices. Que para algo pienso...

Y si quiero una excusa puedo poner un vídeo de una Doctora X (la de videos diciendo chorradas que me han pasado desde el inicio de la pandemia) que sale en un video de youtube dando una charla sobre lo que nos convenga. Seguramente no ha tratado un enfermo con COVID ni es epidemióloga ni viróloga ni nada. Pero me gusta como habla. Lo cuelgo en la red o lo comparto. Y me quedo tan ancho. Y con un poco de suerte consigo que alguien se quite la mascarilla más de lo recomendado o vaya a trabajar con fiebre. 

La incertidumbre que dejan muchas medidas y el donde dije digo digo Diego que ya hemos visto más de cien veces es la excusa. 

Al yoismo lo acompañan el cuñadismo, el terraplanismo y las teorías de la conspiración de todo tipo. Parece ser que a alguien en España le debe interesar una leche de entre el 10 y el 15% del PIB como la que se espera. Seguro. Amancio Ortega, Pedro Sánchez y la derecha, todos deben estar super satisfechos.... 

Con los terraplanistas de los antivacunas ya me vi envuelto en largas discusiones hace unos años: nada que hacer. Ellos tienen su convencimiento, sin nada que lo respalde, porque, ¡cómo va a haber un estudio serio sobre autismo y vacunas si hay una conspiración mundial para que no se sepa nada! Y así todo. 

Pero el yoismo y la defensa a ultranza de unos derechos fundamentales como el no ponerse mascarilla (un sufrimiento increíble) o que no te aislen si das positivo en la PCR me llevan al convencimiento de que estamos delante de una sociedad enferma. 

Porque todos los que deciden que no hacen caso no suelen ir asesinando a nadie ni a doscientos por hora por las autopistas del país. Porque no se sentirán responsables de la muerte de nadie, aunque lo acaben siendo. 

¿Quién se creen que son para considerarse más importantes que la sociedad?  ¿Se creeen superiores? ¿Diferentes? ¿Creen que su vida vale más que la de una anciana? ¿Por? 

Y sí, a mi hay muchas medidas del gobierno que me parecen chorradas, como me lo parecía el uso del casco cuando tenía quince años, pero en una sociedad civilizada hay un gobierno que pone las normas y unos ciudadanos que las cumplen. Y, si no nos gustan y las infringimos, el gobierno es responsable de multarnos (aquí me gustaría resaltar la magnífica dejación de funciones de Mossos, Guardia Urbana, etc que han pasado de todo desde que acabó el confinamiento, sinpatrullar las calles, sin vigilr que se respeten las normas, sin multar a nadie)

Porque de eso van las sociedades civilizadas. Y si no nos gustan los que gobiernan, los cambiamos el cuando toque, votando.

Las noticias de hoy son que el ritmo de nuevos casos se parece a principios de marzo. Difícil de interpretar porque ahora hacemos muchas PCR y en esos momentos solo al que ingresaba, pero parece que hay suficientes indicios para que nos dejemos de chorradas, nos pongamos la mascarilla y no montemos fiestas de cincuenta personas o compartamos cachimba, que hagamos caso de una puñetera ez y seamos un poco antisociales ... porque lo que nos jugamos son cuarenta mil muertos más, dos meses de confinamiento y una crisis económica sin precedentes.