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sábado, 18 de noviembre de 2023

Mindfulness para asesinos

Mindfulness para asesinos

Libro ameno, divertido, fácil de leer y ciertamente original. Mindfulness para asesinos no será una gran literatura pero garantiza unas buenas tardes de lectura. Primer libro de Karsten Dusse (de dos). 


Mindfulness para asesinos


Empecemos por saber de qué habla el libro. ¿Qué es el mindfulness

La RAE define el término mindfulness de la siguiente manera: 

El anglicismo «mindfulness» puede traducirse por expresiones como «atención plena», «conciencia plena», «atención consciente» u otras similares, que, de hecho, circulan por numerosos textos de Internet.

Para Wikipedia

El mindfulness, es una actividad o estado mental consistente en estar atento de manera consciente e intencional a lo que se hace en el momento presente, sin juzgar, apegarse, o rechazar en alguna forma la experiencia.

Es practicado regularmente por personas que buscan desarrollar esa facultad de atención plena a través de unos ejercicios de meditación concebidos al efecto.

Está basado en la meditación Vipassana, una antigua técnica de meditación asociada al budismo, que consiste en "tomar conciencia del momento presente", "tomar conciencia de la realidad".

En resumen, el mindfulness combinaría meditación y concentración y sería el archi enemigo de unas de las lacras de nuestra época que sería la multitarea, el multitasking. Si no sois capaces de leer este post sin contestar un whats o levantar la vista del ordenador, no lo estáis practicando. 

Mindfulness

El libro parte de un abogado de la mafia, infeliz con su trabajo, con su matrimonio y con no poder practicar la paternidad como desearía, que cambia su vida gracias al mindfulness. Dusse lleva, ya queda claro en las primeras páginas, el concepto a la exageración, a aplicar las tácticas de relajación, meditación y atención plena hasta el absurdo. Y le funciona. 

Cada capítulo se inicia con un breve resumen de un concepto de mindfulness para solucionar emociones y problemas de la vida cuotidiana (despreocupación, celos, urgencia, miedo...) y una pequeña descripción de los ejercicios para afrontarlos, lo que hace que entiendas mejor el concepto de esta táctica de meditación. 

Me ha divertido hasta el punto de que en el primer capítulo solté una carcajada (y soy poco de carcajadas). Tiene la extensión justa y un buen final, nada precipitado y creíble, dentro de que es una historia claramente de ficción. No es altísima literatura pero está pulcramente escrito, con personajes (bastantes y que se diferencian perfectamente unos de otros) bien perfilados. Consigue (lo que para mí es un punto positivo añadido) que la esposa caiga realmente mal sin decir prácticamente nada malo de ella y que haya hombres con valores positivos (dentro de los negativos inherentes a ser un abogado de la mafia o un mafioso). En los días que corren a mi estos libros me reconfortan. 

Esta semana, mientras leía el libro, intenté practicar el Mindfulness. He de practicar más sin duda... Como curiosidad, el autor dice en varias entrevistas que lo aplica desde hace 7 años

Karsten Dusse
Karsten Dusse

Por si os animáis (repito, este libreo me parece muy recomendable) os dejo el link:  Mindfulness para asesinos

Y por si queréis profudizar en el mundo del Mindfulness (yo, la verdad, tengo cierta curiosidad) os dejo los que están considerados los mejores libros... si me animo ya os contaré. 

El poder del ahora de Eckhart Tolle 

El arte de vivir de Thich Nhat Hanh

domingo, 5 de noviembre de 2023

De animales y niños.

De animales y niños

Hace unos días saltó la noticia de que en Catalunya los perros había perpetrado definitivamente el "sorpazzo" y los canes ya superaban en número a los humanos de su edad (niños hasta los 14 años) Los perros son mayoría. Temblad, humanos. 



El tema de los perros, los dueños de los perros y los animalistas por extensión no da para un post, ni para un relato corto ni para un libro: da para una saga que ríete tú de Star Wars o Saw. Como tantas otras evoluciones de la sociedad, nos puede gustar o no, pero el ascenso de los de cuatro patas y el descenso de los de dos es imparable y, con esa frase que se popularizó en la pandemia y que me parece ciertamente siniestra, ha venido para quedarse.

Preámbulo: no tengo nada contra quién, haciendo uso de su libre albedrío y en consonancia con sus gustos personales y, muchas veces, marcados por sus posibilidades económicas, prefieren tener un perro a un hijo. Mis respetos para ellos.  

Más allá  de los excesos que puedan tener algunos dueños de los perros, muchos de los cuales otorgan cualidades ya no humanas si no casi divinas a los canes, me parece que la victoria en número de los perros y la perspectiva de que en unos años lo que es una lucha ajustada pasará a ser una goleada es un fracaso con mayúsculas de la sociedad. 

Empezaremos por desmontar un mito que se oye una y otra vez y que da hasta grima tener que desmentir: los perros NO te dan más satisfacciones que los hijos. Seguro que te dan menos quebraderos de cabeza, te limitan menos la vida y cuestan (mucho) menos dinero: correcto. Pero decir que dan más satisfacciones o asegurar, en una de las frases más utilizadas, aquello de "lo quiero como si fuera mi hijo" es una barbaridad que solo oyes a los que tiene perro pero no se han reproducido. Gracias a Dios. 

En una sociedad en los que, supuestamente, lo queremos todo, el mejor coche, la pareja más guapa, el mejor viaje (y las mejores fotos del viaje), un trabajo excelentemente pagado y que nos realice y el más glamouroso ocio, la realidad es que cada vez jugamos más al empate. Y tener un perro en lugar de un hijo es eso, jugar al empate. Ni muchas satisfacciones (admirar como duerme tu hijo en la cuna es infinitamente superior a ver jugar a tu perro en la playa) ni mucho dolor.

Preparando este post he recordado una canción muy divertida (número 1 en USA en 1963, Jimmy Soul, "If you wanna be happy for the rest of your life") que te dice que para ser feliz lo que tienes que hacer es casarte con una chica fea: te va a exigir menos, te va a dar menos disgustos y nadie te la va a intentar quitar, así que vivirás supertranquilo... Canción divertida, mensaje cenizo. 



Tener perros es lo mismo. Satisfacciones y sufrimientos todo bajo control. 

Volvamos a qué significa para una sociedad tener más perros que niños: un futuro negro. Los perros no trabajan de mayores, no producen y, por supuesto, no se encargan de las facturas. No nos van a pagar las pensiones (siempre podemos responder con la frase de cuñado, "total, igualmente no tendremos cuando seamos mayores"). Seguro que van a contribuir a la sociedad con felicidad, pero eso no paga colegios, hospitales, residencias de ancianos, etc... 

Las políticas de los gobiernos tienen una culpa mayúscula y no ayudan a que se "fabriquen" niños: precariedad laboral con poca seguridad de que no te vas a quedar en unos meses en el paro, aumento estratosférico del precio de la vivienda que retrasa la edad de emancipación hasta casi la pito y menopausia y horarios laborales poco lógicos. Posiblemente aún falten más políticas de conciliación aunque son infinitamente mayores que hace 20 años y nos reproducíamos con mayor alegría. 

Por otro lado la infantilización de la sociedad y esa beatización de los animales, exagerada y ridícula en ocasiones, hace el resto: el sueño ya no es tener una familia, es irse a los rincones más alejados del mundo a tener una experiencia, como si estar en Japón fuera a ser un cambio tan significativo en la vida y tener un perro con el que pasear los fines de semana. O un gato.

Nadie duda de los beneficios de la perroterapia pero, como le está pasando en tantas cosas a la sociedad, el tema se nos está yendo de las manos. Pondré un ejemplo: las residencias de ancianos. Cuando era un mozalbete, segundo del antiguo BUP, o sea unos 16 años, un día a la semana teníamos dos horas dentro del horario escolar para ir a hacer lo que sería trabajo social. Entre las posibilidades una era ir a una residencia a dar un poco de cariño en forma de charla a los abuelos que vivían allí: ¿creéis que los ancianos preferirían un perro a que fuera una persona a darle calor humano? Seguro que no pero, no nos engañemos, es más fácil comprarle un perro al abuelo que convencer a su nieto de que una tarde a la semana se pase a visitarlo... y así todo.  El perro sería un GRAN complemento, pero es un MAL sustituto. 


En resumen, la victoria de los canes, que celebrarán los animalistas, me parece una pésima noticia. Humanos... ¡¡¡¡¡ creced y multiplicaos!!!!


miércoles, 1 de noviembre de 2023

Tres. Dror Mishani

Tres. Dror Mishani. (2021) 

Libro de lo que se supone que es novela negra. La definición que he encontrado de este género literario es: "Novela policíaca en la que, con un enfoque realista y sociopolítico, se refleja el mundo del gangsterismo y de la criminalidad organizada en ambientes sórdidos o violentos". Pues no le cuadra demasido pero bueno... 


Tres. Dror Mishani

A Dror Mishani (Israel, 1975) se le considera como un "maestro de la novela negra actual". En la publicidad de La casa del libro ponen cosas tan hiperbólicas como "sigue la estela de grandes maestros del suspense como Alfred Hitchcock y Patricia Highsmith"

A mí los adejtivos que se me ocurren son menos hiperbólicos, la verdad. No he conseguido meterme en el libro, quizás al principio, lo reconozco, porque desde hace un tiempo me rechinan un poco las historias en las que los hombres son malos sin más explicación, simplemente como si fuera parte de su naturaleza. 

Sinopsis

"Thriller sobre tres mujeres cuyas vidas aparentemente normales se entrecruzan en un engañoso rompecabezas emocional. Orna, maestra en Tel Aviv y madre divorciada, se ha decidido a olvidar su fracasado matrimonio y empezar una vida nueva; Emilia, una cuidadora recién llegada a Israel desde Letonia, necesita a partes iguales un trabajo y un amparo espiritual que la mantengan a flote; Ella, por su parte, acude cada mañana a un cafe para terminar su tesis doctoral, pero, sobre todo, para huir de su monótona vida familiar. El destino de estas tres mujeres dará un giro trágico el día que aparezca en sus vidas Guil, un hombre que pronto dejará claro que no es quien dice ser. Aunque quizá ellas tampoco..."

No me ha convencido la forma de narrar la historia, muy aséptica, de narrador omniescente que lo ve todo pero de forma muy impersonal: tanto que le resta el dramatismo que creo que la historia merecía. Ni la trama me ha atrapado, ni me ha conmovido, ni me ha hecho devorar el libro que, por otro lado, está pulcramente escrito aunque tiene una forma de mezclar tiempos verbales que a veces resulta, cuanto menos, confusa. 

Que dos protagonistas se llamen Orna es algo que no he acabado de entender, la verdad. Es como si le pusiera Carlos al asesino y al amigo del asesinado... Además, acabas y te da la sensación de que le falta "chicha" y, el peor defecto, que no nos explique NADA de la motivación del personaje principal para actuar de la forma que actúa es algo que le resta toda credibilidad al libro. 

Leyendo las crítica que recibe el libro que no son malas (3.9/5 en Amazon) me quedo con dos: 

1- A mí, personalmente, la motivación del asesino me parece casi lo más intrigante de una novela de este estilo, y eso el autor no nos lo cuenta.

2- Se lee fácil y está bien escrita pero no es muy emocionante que digamos.

NOTA: 5 pelado. 

Por si alguien se anima os dejo el link para comprarlo: Tres