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lunes, 17 de agosto de 2015

Los calzonazos

Después de publicar "las víboras" decidí hacer una "serie" de post sobre los diferentes tipos de personajes de nuestra sociedad. Aquí tenemos a los calzonazos 

los calzonazos
Para que nadie me acuse de misógino hoy me meto con los hombres...





Yo he sido un calzonazos. Así que sé de lo que hablo, no me ha hecho falta hacer ningún estudio de mercado ni llamar a mis amigos calzonazos, que los tengo, lo saben y lo llevan con dignidad, para informarme del tema. Ni google ni wikipedia. Todo de primera mano. 

Gracias a Dios estoy curado y espero que este post sirva para que otros muchos calzonazos vean la luz y sanen. 


Para empezar hay que tener una esposa. Se puede empezar una brillante carrera de calzonazos con el noviazgo, etapa en la que encontramos auténticas promesas que bordan el papel desde la pubertad (recuerdo un caso que con 14 años no se comía las fichas del parchís de su amada porque le ponía "ojitos") pero el matrimonio o muchos años de relación son un buen plus, una especie de máster. No se puede ser un supercalzonazos sin ayuda de una "gran" mujer. 

Sirven diversos modelos de esposa (previamente novia): desde la claramente dominante a la supuestamente dominada, pero es condición sine qua non que tenga una cierta tendencia a liarla. 


los calzonazos

No me refiero a montar un espectáculo en cualquier restaurante si no a liarla en casa, en la intimidad, lejos de los ojos de amigos, enemigos y familia, en llevar cualquier miserable conflicto del día a día al nivel de la tercera guerra mundial. Bueno, rectifico, creo que las describe mejor los términos "kale borroka" o "guerra de guerrillas", que es una estrategia claramente más efectiva. 

Es mundialmente conocido y hay múltiples estudios que lo soportan (Mestrón et alt, NEJM 2014 1834-1845, women mount the candle eight times more frequently than man) que las mujeres tienden a crear con mayor frecuencia conflictos, en especial aquellos de pequeña intensidad.

Lo de "liarla en la intimidad" es una primera etapa  porque con el paso de los años la "amas" están cada vez más creciditas y son capaces de las mayores humillaciones en público. No descartéis que entre el grupo de calzonazos haya mayor porcentaje de hombres a los que les gusta el masoquismo. En un único estudio al respecto publicado este mismo año se encontraron diferencias pero no fueron estadísticamente significativas (Mestrón, Cereto et al. Are the "hen-pecked" a type of masochistics? Results from spanish cohort. Human sexuality 2015: 12: 123-132) 

Una de las leyes más sabias que debe seguir un hombre a lo largo de su vida es "lucha solo las batallas importantes" En cristiano: no entres al trapo (por Dios) por cualquier nimiedad. Este consejo que es excelente en el trabajo o con un hijo adolescente es peligroso con las mujeres.

Aunque creo que el concepto es válido el problema es numérico, la cantidad de pequeñas batallas que estás dispuesto a perder. A partir de 93 (ni un más ni una menos) al mes eres oficialmente un calzonazos.

los calzonazos

La intención es buena: para qué discutir si no es importante. Lo hago y punto. O no lo hago y punto. Lo que ella prefiera. "Yes my dear" El ahorro energético de no discutir, de no aguantar la regañina o de no sufrir el castigo en forma de abstinencia sexual (que puede ser extraordinariamente prolongada) parecen suficiente recompensa comparados con una renuncia, en especial si no es muy significativa. Y en principio es así. 

Pero no lo es. El calzonazos va sufriendo de forma inexorable una disminución de su autoestima que hace que cada pequeña batalla que cede sin pelear lo empequeñezca a él y la agrande a ella. 

Así llegamos ya no a discusiones desiguales, si no a parejas desequilibradas en que solo una parte decide. Lo que inicialmente era "para no tener lío" acaba pareciendo un "porque lo ha dicho mi teniente coronel" que (vuelvo a traducir) es el "si cariño, si mi amor, si cielito" que los calzonazos deberían llevar tatuados en la frente. Si habéis repetido estas palabras 5 veces hoy ya estáis diagnosticados.

Nada se discute porque la parienta es poseedora de la verdad absoluta, de la infalibilidad papal, lo que hace que no solo aceptes cosas con las que estás ligeramente en desacuerdo, si no otras que atentan contra tus más profundas creencias. 

Y aquí el calzonazos acaba perdiendo las batallas pequeñas y las importantes. Es vital hacer un puntualización: la mujer del calzonazos cuenta las decisiones en las que la pareja está totalmente de acuerdo como victorias del hombre. Si los dos queréis un piso, al final se compró "porque tu quisiste", como si ella hubiera hecho un sacrificio tremebundo, heroico, para hacerte feliz. 

Como pasa muchas veces en el mundo de la medicina y en la psiquiatría  es mucho más fácil el diagnóstico que el tratamiento. Reseñar que la comunidad científica se echó las manos a la cabeza cuando en el 2013 se publicó el DSM-5 (que es el manual de clasificación de las enfermedades psiquiátricas) sin incluir como patología la figura de "el calzonazos" Esperemos que el DSM-6 lo corrija. 

A lo que íbamos, el tratamiento. Esto es como salir de una secta: exasperantemente difícil  e imposible sin ayuda. Vamos a dar unos consejillos. 

Plantearlo como una sucesión de pequeñas victorias es imposible porque tenemos un rival muy crecidito que ha practicado este juego desde su más tierna infancia y tu eres un puñetero principiante. Mal camino. 

Así que solo os quedan dos soluciones; el divorcio y volver a empezar o el "a la chita callando"

El divorcio es la radical, la que nos da la oportunidad de volver a empezar con mucho más bagaje y experiencia para descubrir si lo de ser calzonazos ha sido una etapa de nuestra vida o lo tenemos integrado en el brazo corto del cromosoma 10 (Mestron et alt: Chromosome hen-pecked genetic mutation is in the short arm of chromosoma 10, Nature 2012 12 89-96) Si es un tema genético, pues nada, a llevarlo con hombría (es un decir) que no hay nada que hacer. 

Yo he sido de este tipo de calzonazos que después del divorcio nos hemos curado (no tenía alteración genética) y nos reconoceréis porque jamás hubierais pensado en nosotros de esa manera. Ya se sabe, de un extremo al otro.

La otra forma de salvarse de la enfermedad, o casi diría de cronificarla, de convivir con ella, es ser "aparentemente un calzonazos" pero después hacer lo que le da a uno la real gana, acarrear la carga de que tu señora esposa te considere un auténtico melón y te trate de esta forma delante de todo el mundo y cuando no te ve... fiesta!! 

Hay que ser muy cerebral y muy flemático para elegir esta forma de vida. A los que lo consiguen mis más sinceras felicitaciones aunque no deja de ser como estar "en tercer grado". Dentro de este grupo tendríamos a aquellos "calzonazos" capaces de tener una amante desde hace años, toda una vida paralela.

Yo solo pensarlo me agoto. 

La clave está, como siempre, en la prevención: así que cuando empecéis con una chica (lo mejor es elegir al tipo de chica que no te la lía pero eso a veces es difícil porque te enamoras o porque está como un queso) y luchad al menos una de cada 3 peleas.

Elegid la más importante de las tres y a por ella al grito de "Por Esparta!!!




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