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miércoles, 8 de abril de 2020

Porque los muertos tienen nombre. Para Toni, Pablo, Tula y Víctor.

Se llamaban Pablo, Toni, Tula y Víctor.


Uno era un paciente que había visto hacía una semana para una revisión rutinaria, otro, nada más y nada menos que un compañero de los "de toda la vida" del hospital, la tercera la suegra de una amiga y el cuarto el padre de mi cuñada.

Todos fallecieron en menos de 48 horas y todos tenían nombre y apellidos. Y familia. Y ganas de vivir. Y sí, algunos eran "mayores" y, sí, todos tenían "comorbilidades" ¿Y?

Desde hace años todas las tragedias nos pillan a medio camino entre el morbo y la frialdad de las estadísticas. La prensa puede caer fácilmente en el sadismo, como vimos por ejemplo con las niñas de Alcácer, o pasar de puntillas entre la desgracia colectiva a base de convertirlos en cifras. En este caso, en el punto medio está la virtud. 

Acostumbrados como estamos a que la epidemia de coronavirus se cuente en decenas de miles de infectados y cientos de muertos diarios la frialdad de los números nos hace escapar del gran drama que vivimos. Y sí, los periódicos intentan compensar haciendo un esfuerzo por preparar reportajes en los que se pone rostro, nombre y apellidos a los fallecidos, con historias cotidianas y vidas parecidas a las nuestras o a las de nuestros allegados. Pero es difícil que esas elegías, por muy bien narradas que estén, nos conmuevan. No son de los nuestros. 

A los médicos, que somos humanos, nos pasa algo parecido. A pesar de que siempre nos duele que un paciente fallezca, no es lo mismo que se muera una paciente que has visto cinco días en planta o un paciente que controlas en la consulta desde hace diez años. Y no es lo mismo que el muerto sea un desconocido o un compañero y amigo.  

Desde el primer momento se ha intentado deshumanizar las crisis con dos conceptos: son viejos y/o con comorbilidades. Cómo si fueran vidas que no fueran dignas de ser prolongadas, casi como si fueran pacientes en muerte vegetal a los que solo hay que desconectar. Pues no, la mayoría eran personas razonablemente sanas, con sus años o su hipertensión. Pero nos resulta más fácil  deshumanizarlos. Más fácil y más práctico: porque como yo tengo menos años y no tengo ninguna enfermedad, no me pasará a mi. 

Sobre la edad dejo un artículo magistral, el "Viejos muertos de miedo" de Elvira lindo. 


El concepto de comorbilidad les ha ido muy bien, pero no es lo mismo un paciente con cáncer en cuidados paliativos que ser hipertenso o tener sobrepeso. Cuando nos planteamos que muere un paciente con comorbilidades pensamos en pacientes con enfermedades crónicas, graves e incurables, con pronóstico de vida malo a corto-medio plazo, al que, si no fuera una infección por coronavirus hubiera sido una gripe la que, desgraciadamente, se lo hubiera llevado. Pero para las estadísticas, el que era hipertenso o al que le sobraban 5 kilos, también tenían comorbilidades.

Siempre que voy a un funeral intento fijarme mucho en el dolor de la familia porque me hacer recordar que, mi día a día es una lucha para que ese momento le llegue lo más tarde posible, no solo a mis pacientes, sino también a sus familiares, y que, cada vez que un paciente se va, aunque tenga noventa años, deja hijos y nietos que lo lloran. 


Así que para mi los fallecidos por coronavirus, además de ser 14.555 a día de hoy, no pueden ser solo un número: son también los nombres de Toni, de Tula, de Pablo y de Víctor. 

Y este es mi pequeño homenaje para Feixa (porque sí, lo llamábamos por el apellido, como en el cole) Te echaremos de menos. 





sábado, 21 de marzo de 2020

Las personas en la era del coronavirus. Nuestros actos nos definen.

Hoy tengo un día de descanso. Mis compañeros me cubren y me he quedado en casa para las jornadas que vienen, que serán intensas. Momento de intentar despejar cuerpo y mente para las dos terribles semanas que se acercan según las curvas epidemiológicas con las que todos nos hemos familiarizado. El descanso es una parte de un buen trabajo. A veces lo olvidamos.

No es este un post reivindicativo del personal sanitario: creo que se ha dicho todo y la ovación de cada día a las 20 horas ya nos llena. Solo decir que estoy de acuerdo en considerar a las señoras de la limpieza o la seguridad del hospital como parte de nuestro equipo como si fueran camilleros, celadores, auxiliares, enfermeras o médicos.

También me gustaría destacar la infinita comprensión por parte de las familias con las que se tiene que tener un trato que raya lo inhumano y a las que desde aquí les pido perdón. Aislamos a pacientes graves que pueden (o van) a morir: algunos lo harán solos. Terrible.

Tampoco me parece el momento de hacer las justas reivindicaciones salariales. Eso vendrá después. Ahora me parece de mal gusto hasta sugerirlo.

O de hablar del aislamiento que en la era de Netflix, Kindle, Skype... es menos aislamiento. Pero, aún así, será duro. Ánimos a todos.

En el post me gustaría hablar de la parte personal, de cómo nos enfrentamos a los retos, a las desgracias, a las situaciones de stress.

Tiraré de historia familiar para recordar un pasaje de la vida de mi madre, que le robo sin su permiso: mi madre enviudó a lo 38 años y, unos años después, volvió "a salir".  Conoció a Jaime, un hombre que le gustaba: iban de cena, de copas, mucho ji ji y ja ja. El ligoteo de toda la vida iba bien. Pero lo que la acabó de convencer de que quería pasar su vida con él fue ver como le afectó la muerte de su hijo en un inesperado accidente. Porque ese día lo conoció de verdad, en la desgracia, sin las ataduras de los disfraces que todos llevamos puestos en el día a día. Y le gustó mucho lo que vio. No se equivocó: Jaime, en los años en que estuvimos con él hasta que también nos dejó (ya es mala suerte), demostró que era una gran persona.

Esto nos va a pasar a nosotros en esta crisis.

Dentro del personal sanitario, en las pocas (pero eternas) semanas que han pasado desde el inicio de la crisis nos hemos equivocado todos. Absolutamente todos, y los primeros los que hemos tenido que tomar decisiones de cualquier tipo respecto a lo que hay que hacer en el día a día en los centros sanitarios. No ha sido fácil gestionar la crisis, y más difícil que lo será. Hemos trabajado con protocolos que servían por la mañana pero no por la tarde y, siguiéndolos, hemos vuelto locos a enfermería pidiéndoles que se protegieran de una forma A el martes, luego B el miércoles y luego A el jueves. Y lo hemos intentado explicar con más o menos éxito.

Nos han llegado protocolos de tratamiento de 20 hospitales de tercer nivel, todos ellos diferentes. 

La epidemia (pandemia) de coronavirus nos va a poner a todos al límite, a los que trabajamos en el sector sanitario en especial.

Hay una de esas frases rollo Mr Wonderful que, en una crisis y en el mundo de Instagram, tiene más vigencia que nunca: "nuestros actos, y no las palabras, son lo que nos definen"

Y esta es la "ventaja" de una pandemia: que todos nos vamos a conocer mejor. Aquí vamos a ver quién se toma esto como unas vacaciones pagadas y quién como un ejercicio de responsabilidad, quién hace caso y quién no a la sugerencia (¿por qué no prohibición?) de no salir de casa, quién llama a su familia entendiendo que están pasándolo mal y quién no. Quién se acuerda de ti y quién no. Quién pone por delante sus intereses a la salud pública. Quién vale la pena y quién no. 

Y, en nuestro círculo cercano tendremos a nuestros amigos, compañeros, conocidos y familia que nos van a dejar claro a quienes escogeríamos como nuestros compañeros a un viaje al fin del mundo. Vamos a saber quién pone que ama su trabajo solo en las fotos de Instagram y quién lo hace en la vida real.

Y vamos a tener que intentar tratarnos todos bien, con cariño. Y, a veces, con el stress, no lo conseguiremos y nos sentiremos mal al día siguiente (o 10 minutos después) y haremos todo lo posible para que no se repita. Con o sin éxito. Yo el primero.

Y nos vamos a volver a equivocar todos y tendremos que ser magnánimos con los errores de los demás y generosos con sus aciertos porque nos gustaría recibir el mismo trato. Sería un detalle nos fuéramos dando las gracias y reconociendo el esfuerzo día a día.

Detalles como el pastel con el que María, la auxiliar de consultas, nos endulzó el primer pase de guardia de la crisis, los múltiples médicos de otras especialidades (trauma, pedia, cardio, medicina nuclear...) que se ofrecen a hacer lo que sea, de residente, las notas en el ascensor de las vecinas de la escalera ofreciéndose para ayudar a los ancianos a ir a la compra...

Todo suma y nos ha de hacer recordar que, en general, la gente es maravillosa y no podemos dejar que un diez por ciento de personas egoístas e insolidarias nos hagan pensar que la humanidad merece ser destruida.

Y ánimos a todos mis compañeros del personal sanitario porque me temo que nos vamos a ir llorando a casa más de un día.

Ánimo para todos: profesionales, aislados y, sobre todo, pacientes.







viernes, 8 de noviembre de 2019

Condolencias y pequeño homenaje para mis amigos unionistas.

Tengo, y espero mantenerlos a pesar de los escenarios apocalípticos de confrontación civil y familias rotas que oigo en la TV a los candidatos, a muchos amigos unionistas que, pobres, tendrán que votar el domingo. 


La inmensa mayoría, además de magníficas personas, son catalanes o se sienten catalanes pese a no haber nacido aquí. Tienen una forma de entender Catalunya y su relación con el resto de España (como ellos dirían) radicalmente diferente a los partidos no independentistas que se presentan a las elecciones del domingo. 

Repasemos las propuestas que tienen (de forma resumida, simplificando "un poco") esos partidos estatales. 

- PSOE: 155 (la puntita) 
- PP: 155 indefinido pasando de lo que diga la constitución. 
- Ciudadanos: 155 indefinido y pasando 7 pueblos de lo que diga la constitución. 
- VOX: Fin de la Autonomía y, a las que se pongan un poco chulitos, Estado de Sitio. 

Todos ellos, además, prometen cárcel en mayor o menor medida para Puigdemont, Torra y todo político indepe. Pasan (no solo Pedro Sánchez), de lo de la separación de poderes y esas cosas, que la unidad de la patria está por encima de esta bagatelas, y prometen penas de cárcel como si dependiera de ellos: de muchísimos años, cuantos más mejor. 

Nada de indultos, que eso solo se da a gente de bien como Alfonso Armada o Vera y Barrionuevo. 

Aseguran que hay que volver a educar a los niños como buenos españoles e intervenir TV3 y que hay que recuperar la concordia (lo que significa que los indepes nos callemos de una vez) 

En resumen: mano dura con los catalanes que les das el dedo y te cogen el brazo. 

Hay un quinto partido no indepe: Unidas Podemos, que tiene un discurso claramente diferenciado respecto al tema terriotrial, más federal, más amigable, más de hablar, pero son lo que se llamaba antes comunistas. 

Y aquí están mis amigos y familiares unionistas, la mayoría votantes de lo que era el CIU de toda la vida o el PSC catalanista de Pascual Maragall (no del de Iceta que es un simple siervo de Pedro) 

Y, claro, no saben qué votar. 

¿Qué cuernos voto?, se preguntan. No tienen opción buena. No quieren nada que se cargue el autogobierno que había hasta ahora, no están de acuerdo con ninguna ( o la inmensa mayoría) de las burradas que dicen los partidos de derechas ni PSOE sobre Catalunya ni de su receta para arreglarlo (mano dura, fin de la inmersión lingüística, fin de la singularidad catalana) 

No se sienten representados por ningún partido político, añoran a Unió y al PSC catalanista.  

A los que votaron hace unos meses al PSC ahora les cuesta más hacerlo porque el Pedro Sánchez de ahora es mucho más 155 que el de hace unos meses. Alguno de sus votos caerá, a pesar de todo,  por este lado. 


Otros darán su confianza a Unidas Podemos que parece el único que no quiere exterminar Catalunya (con ny) a pesar de que por su posición económica y por su cultura son de derechas. Votar a UP les puede costar dinero.  


Y, seguramente, alguno votará a Ciudadanos o al PP pero con tristeza e incluso esperando que pierdan. 

Así votará gran parte (izquierda moderada y centro derecha) catalanista a la cual abandonaron los partidos catalanistas al pasarse al indepedentismo (CIU) o al unionismo sin fisuras (PSC) y que, para los partidos españoles, no existen, porque creen que si no eres indepe, eres un español de Castilla que tuvo la mala suerte de nacer en Barcelona. 



Este post es, simplemente, un pequeño homenaje a esa gran parte de la población catalana que se ha quedado huérfana, que votará ya no solo con una pinza en la nariz, si no que añadirá un antifaz en los ojos y tapones en los oídos. 














sábado, 21 de septiembre de 2019

El final del verano.

El calendario tiene unas fechas alegres (final del colegio, inicio de las vacaciones, cumpleaños), unas que van a gustos (Navidad a la cabeza) y otras que llevan a la melancolía y la depresión. 

En este último grupo tenemos un ganador invencible: el final del verano. 





Si sois de mi quinta y vuestros padres tenían los discutibles gustos musicales de los míos, más del Duo Dinámico que de los Stones o los Beatles, hay una canción que os debe perseguir en estas fechas de forma incansable. Aquella de "El final del verano llegó y tu partirás... ", de ese grupo que se vanagloriaba de que su amor tenía quince años mientras ellos iban vestidos como si tuvieran diez. 

Pero no quiero hablar de esos amores adolescentes de verano que conoces en Torrevieja (Alicante), que te rompen el corazón al desaparecer cuando tus malvados padres te obligaban a volver a Barcelona mientas ellas siguen con su vida en Cáceres. Se me pasó esa edad. 

Siendo como soy de los que consideran una memez el iniciar los años naturales con una lista de buenos deseos y defiende hacer lo mismo tras el verano, queda claro que, para mí, es un momento significativo, la frontera que los separa, en el que se puede pasar balance de la temporada 18-19 y hacer las propuestas para la 2019-2020. 

La fecha del final de verano es individual e intransferible. Fríos datos, rollo wikipedia: el verano metereológico acaba el 31 de agosto y el astronómico el 20 de septiembre. Pero en temas emocionales wikipedia no pinta nada: el verano acaba cuando nuestro corazón se deprime y punto. 

Para muchos coincide con ese 31 de agosto, ya un poco viejuno, de cuando el 70% del país hacía vacaciones el mes de agosto enterito. Para otros, cuando los niños empiezan el cole (sobre todo si eres niño) o la facultad. Porque, que nadie se equivoque, los auténticos sinónimos de verano son veraneo, playa (o montaña si eres rarito) y vacaciones. 




Escribo este post con estas vistas, celebrando que mañana se acaba el verano para mí. Lo hago con una cerveza y unos calamares a la plancha con patatas, en un chiringuito de la Playa de S´Arenal d´En Castell, con una abeja (espero que no sea japonesa) rondando mi plato y un calor considerable aumentado por la humedad del 200% que debe haber por aquí. Me esperan otro helado y un café cuando acabe el plato combinado. 

Esta imagen, es para mí, el final del verano desde hace diez años en que vine, por primera vez, un septiembre a Menorca, huyendo unos días de todo, en una de esas minicrisis personales que nos atacan durante la vida. Depende de como nos defendamos de ella tendremos una mejor o peor vida. 

Mi amiga Emma (una BFF de libro) me deja su apartamento que gorreo sin ningún miramiento para descansar, pasear, ir a las estupendas playas de Menorca, comer, dormir, escribir y leer. Y también, poniéndome un poco nostálgico, para reflexionar un poco de cómo ha ido el año, si estoy dónde quiero o no, y hacia dónde tengo que ir en el próximo curso escolar (o temporada de fútbol) 

Un año en que estoy solo escribo indignado mi "Paella para dos" y, otro, magníficamente acompañado, descubro que en Es Cranc un arroz caldoso de langosta da para alimentar a seis bocas con una ración.  



De reojo abro Google Calendar y veo lo que se me viene encima entre la ilusión y la pereza; las reuniones del hospital, las cenas de amigos, los próximos partidos del Barça o los huecos para el próximo viaje. Busco desde ya fechas libres e intento buscarles un hueco a todas las personas que quiero para empezar bien el curso. 

Hago alguna lista de esas que nunca se cumplen con el absurdo nombre de "To do", cuelgo alguna foto de postureo en insta con un éxito aceptable y empiezo a pensar que no he hecho el check-in. Sí, todo a última hora, como si por hacerlo después atrasara la vuelta. 

Y así, poco a poco, se me escapan los últimos días del verano, que, este año, acaba el domingo 22 de septiembre y, a partir de mañana las fotos en insta que incluyan bañadores y playas, me parecerán del año pasado. 

viernes, 19 de abril de 2019

Notre Dame y el despilfarro en reconstruirla.

Hace unos días Notre Dame ardía. Para casi todos, un desastre. Para Francia, una hecatombe. Para los que tenemos fotos de tiempos pasados de nuestras vidas, que siempre bajo el prisma de los años se ven más felices de lo que fueron, un motivo de tristeza. 





Como siempre, tenemos desde el postureo de colgar imágenes de cada uno de nosotros en Notre Dame o de estado  en WhatsApp a los que aprovechan para criticar, con sus fobias y sus filias empujándoles tenazmente, todo lo que se pueda ver como positivo tras el desastre. 

De entrada hay personas que casi ven el apoyo a Notre Dame como una justificación a todo lo malo que ha hecho la iglesia durante siglos, como si por querer que se reconstruyera estuviéramos apoyando la pederastia o las misiones del siglo XVI, como si el karma hubiera tenido algo que ver. 

 Pero más allá de estas actitudes minoritarias y extremas, me quedo con el ataque a las donaciones que han hecho diferentes multimillonarios franceses para reconstruirla. 

De entrada, diría que gastarse mi millones sería, sin duda, un buen negocio para el gobierno Francés y para el Ayuntamiento de París, porque sin duda la magnética atracción de Notre Dame sobre los turistas es especial: antes ya lo era pero lo será más ahora. Notre Dame, que sobrevivió a Guerras Mundiales, no ha podido con los Pepe Gotera y Otilio franceses. 

El baile de cifras está sobre los 700 millones de euros que ya se han comprometido, en tiempo récord,  a pagar los millonarios franceses para resucitar a la Catedral. Y aquí salen las personas a las que le parece demasiado porque, gran descubrimiento, hay hambre en el mundo. 

Es un tema recurrente. El dinero es finito y lo gastamos en una cosa y no en otra. Y sí, en este caso se gastará en volver a poner piedras una sobre otra y no en dar de comer a niños que se mueren de hambre. ¿Inaceptable? Seguro.

Pero ahora bajemos del púlpito: ¿no es igual de inaceptable que los que lo critican hayan escrito ese post en facebook desde su iphone de 800 euros o desde su Samsung de 300?. Porque, les voy a dar una mala noticia, al no haber invertido su dinero en pagar vacunas para el tercer mundo han condenado a la muerte a varios niños. 

Lo sé, el párrafo anterior es una barbaridad y, ya de entrada, pido disculpas. Porque al estar escribiendo el post desde mi Mac de 1000 euros soy responsable de unas cuantas muertes también. 

Es lo que pasa si llevamos las situaciones al absurdo. Pongamos otro ejemplo: los presupuestos de la Generalitat de Catalunya. Una crítica al independentismo, o al catalanismo en general, es lo que se gastan en "la lengua". Porque, claro, lo importante es sanidad y educación. Por tanto hay que dejar de gastar dinero en ese vicio. Quitemos también el dinero que se gastan las instituciones en las fiestas oficiales, por ejemplo, el Ayuntamiento en "La Mercè". 

Ya lo tenemos todo en educación y sanidad. Genial. Pero, que queréis que os diga, a mi me parece más importante que la gente siga viva que no que sepa leer. Por tanto, todo a Sanidad. 

Y dentro de Sanidad, ¿realmente a alguien le parece necesario reconstruir un pecho después de un cáncer de mama cuando hay mujeres que todavía mueren de esa enfermedad? Venga, todo para investigación contra el cáncer. Sin bobadas. 

Y así hasta el infinito, porque también nos parecerá inadmisible que en España la esperanza de vida sea de 84 años y en África de 49 años. Así que... el dinero para África. 

Quizás en ese momento y solo en ese momento, cuando hayamos igualado nuestras esperanzas de vida y ni haya hambre en el mundo alguien pueda permitirse ir al cine, tener tres pares de zapatos o guardar en el ropero más de dos tejanos. 

Pero, es humano, es mejor decir que la culpa del hambre en el mundo es de unos millonarios franceses que quieren reconstruir Notre Dame, igual que Amancio Ortega da una pasta para tratar el cáncer hay que dejar bien claro que, en el fondo, es un explotador de niños y lo hace para desgravar a hacienda. 

Una visión negativa de la vida. 








 
 

sábado, 28 de julio de 2018

Juana Rivas y los taxis.

El tiempo de veraneo debería ser para descansar del todo, incluidos (o especialmente) los malos rollos, pero, seguramente porque no hay fútbol y los políticos suelen estar de vacaciones (este año menos) siempre solemos tener un culebrón que nos distrae. Si además es polémico, nos ponemos de mala leche y nos enfrentamos unos a otros a la hora del helado, miel sobre hojuelas. 


Empezando de menos a más polémico 

La huelga de los taxis: 

La verdad es que poca pena me daban y menos aún después de lo de ayer. Un colectivo que es como los niños de aquella gran película de Almenávar, “Los otros”, están muertos y no lo saben. En cinco (o menos) años tendremos aquí el coche autónomo y se irán todos al paro. Supongo que durante un tiempo quemarán coches autónomos, nos cerrarán calles por derecho divino y buscarán leyes proteccionistas que Colau redactará hasta que sean declaradas ilegales por instancias superiores. 

Y se irán a la calle como me iré yo por la IA (inteligencia artificial) en 15 ó 20 años, cuando la gente prefiera un ordenador que te lea los análisis antes que un médico. Supongo que nadie entenderá que me dedique  a destrozar los ordenadores del hospital para matar al maligno Hardware o a su amigo el peligroso software.

El taxi es, hasta donde yo se, un Servicio Público solo apto para ricos. De casa al aeropuerto 30 euritos de nada. Las comodidades para el pasajero, que deberían ser su objetivo, suelen ir por detrás de sus gustos musicales, las ganas que tengan de darte conversación o de sus preferencias políticas (el taxista con la COPE en Madrid es tan clásico como el bocata de calamares) Son alérgicos a los avances tecnológicos tan rompedores como “pagar con tarjeta” y si pagas con 50 euros resoplan. Los datáfonos siempre están estropeados o sin cobertura, cosa que nunca pasa en los restaurants o tiendas. Inquietante… 

Como buen motorista siempre había considerado a los taxistas como mis cariñosos archienemigos. Hoy más. 


Juana Rivas: 

Nuestra querida Juana va a volver a todos los platós de España a pasear la perfidia de la vida. No entraré a discutir el caso. Me aburre la discusión que generan las frases sin matices que genera el caso. 

Simplemente, como hombre, quiero mostrar una terrible preocupación. 


Hemos perdido hace tiempo el discurso que, poco a poco, han impuestos los colectivos de mujeres de ideología extrema (no voy a poner hembristas o feminazis porque cada día leo artículos diciendo que eso no existe y que quien diga lo contrario es un machirulo) amparados en la poca valentía de los políticos que suponen que ganan votos diciéndoles que sí a todo. 

En el caso de Juana Rivas, excepto para el juez, solo tiene importancia lo que ella diga, solo valen  sus derechos y solo ella es madre de sus hijos.  El padre, poco menos que pasaba por ahí. Tras el montaje veraniego del año pasado en el que decidió que la justicia no iba con ella le llega una sentencia dura. Unos pensarán que merecida, otros que no. Ley de vida. 

Porque en estos temas tan emocionales, a los que nos ha tocado vivir como padres que queríamos la custodia compartida y hemos visto como se nos trata desde la justicia (como seres con menos derechos que las madres, en contra de lo que dice la Constitución Española) y, además hemos visto casos cercanos de incumplimientos siemáticos de regímenes de visita en nuestro entorno sin consecuencias, o las mujeres que han sido víctimas de la violencia de género y no han recibido la ayuda necesaria, no nos pondrán de acuerdo porque cada uno recuerda sus casos, extrapola y generaliza.

En el caso de Juana unas pondrán el acento en la etiqueta de maltratador y otros pondremos por encima de todo el derecho del padre a ver a sus hijos. 


Muchas mujeres han sufrido por un lado, muchos hombres lo han hecho por el otro. Comparar el dolor de un lado y otro es absurdo, así como negar que una parte padezca. 

¿Hay que dejar de perseguir las violaciones a adultos porque la pederastia es peor? ¿Hay que dejar de perseguir los homicidios porque no llegan al nivel de crueldad de los asesinatos? ¿Hay que encogerse de hombros cuando a alguien le roban el móvil porque es peor que te desvalijen la casa? Pues esto se hace con la maravillosa palabra de moda en el caso de hombre y mujeres. Hay que mirarlo todo con “perspectiva de género”. 

La “perspectiva de género” que se está imponiendo y que, sin duda, sobre todo si gobierna la izquierda, se acentuará, se basa en una gran mentira: los hombres son malos y las mujeres buenas, los hombres mienten y las mujeres no. Siempre. 


Si una mujer como Juana decide que su exmarido es peligroso para sus hijos (en contra de lo que dicen los psicólogos, el padre, varios jueces) tiene todo el derecho de protegerlos como quiera rollo madre coraje. Si le pilla la justicia y la condenan, indulto. Genial. 

En este caso el gobierno ya ha dicho que la indultará ¡sin que hayan pasado 24 horas! Juana tiene el listón muy alto con la espeluznante María Salmerón a la que ya dediqué un post, indultada repetidamente. 

Quiero dedicar el post, como hago en estos casos, a las que acabarán de leerlo y crean que soy un machista o justifico la violencia de género. Qué lo relean y digan una sola raya en los que se diga que los hombres son más que las mujeres o que justifique la más mínima violencia. 

Me vuelvo a la pisicina…


domingo, 22 de abril de 2018

El amarillo, el color del diablo

Ayer se jugó la final de la Copa del rey, la cuarta ganada de forma consecutiva del Barça y la de la despedida de Iniesta. Pero la noticia no es esa. La novedad mundial es que el diablo ya tiene su número (666), olor (azufre) y por fin, color: el amarillo.


Recapitulemos un poco. Como les gusta decir a todos mis amigos unionistas con los que discuto de política (aquellos con los que se puede disentir de forma inteligente, no los que te sueltan lo de "mira que pone en tu DNI") las leyes son interpretables. 

El supuesto Estado de Derecho en el que vivimos está sufriendo de forma lamentable que "la justicia sea interpretable" dejando un reguero de sentencias absolutamente impresentables. Los sofismos utilizados para justificar la violencia (sic) en el "procés" y meter a "los Jordis" en chirona son increíbles. Giros dilécticos para que un juez diga que eso, para él, es violencia. Como si dijera a una violada que llevaba tejanos ajustados que iba provocando. Claro que si guapi. 

En la misma línea se castiga (o aterroriza a la población con la amenaza de castigar) con penas mastodónticas actitudes que solo debían comportar (como mucho) multas o sentencias menores de prisión. Hablo de las decenas de años pedidas para la agresión de Alsasua (que entre irse de rositas y 40 años hay un mundo), la multa para el chico de la corona de espinas y decenas de casos que leemos cada día. 

Así, con unos jueces partidistas interpretando la ley como aplicaría yo el reglamento en un Barça-Madrid, llegamos a la final de Copa del Rey 

Cuando se acerca el partido nos dicen que se puede suspender si hay pitidos al himno o a su Majestad Imperial, leemos tweets de las cuentas oficiales de la GC diciendo que nos portemos bien, que repasemos las leyes con detalle no sea que nos vayan a detener y varias barabaridades más... todo con un tufillo a NODO impensable hace unos años.  

¿El Tribunal de Estrasburgo autoriza a quemar fotos del Rey dentro de la libertad de expresión pero no se le puede pitar? Raro, raro... Españistán en estado puro.


Y como lo de silbar al himno o que nos requisen las "estelades" con una legitimidad más que dudosa (para retirarlas han de ser ilegales, que no lo son, o símbolos políticos que inciten a la violencia) ya está superado (sí, así son los estados sin libertades, que cada vez vas aceptando como normales más cosas inaceptables) vamos un paso más allá. 

Os dejo un post de derecho sobre el tema para quien esté interesado, que tampoco es el motivo del mío. 


Resulta que ahora han encontrado el color del diablo: el amarillo. Sí. El amarillo llevado por los aficionados del Barça. 

Ayer obligaron a quitarse camisetas amarillas a los seguidores del Barça. Retiran las que se veían y las que iban debajo de otras, las que ponían una leyenda que se puede entender como "política" y las que eran de amarillo inmaculado. Camisetas, pañuelos y bufandas. Con los calzoncillos no se atrevieron. 

En un ejercicio de aceptar lo inaceptable vamos a comernos el sapo de que las que llevaban lemas "políticos", por ejemplo "Llibertat presos polítics" sean retiradas. Venga, no se molesten el monarca, Zoido u otras personas de bien con nuestras cosillas. 

Pero es que retiran las que son lisas y las bufandas amarillas. El color amarillo está prohibido. Son del color del diablo, de Bellcebú, de Satanás, del demonio, en una palabra: del independentismo. 

Acojonante. Dictatorial. Antidemocrático. En una palabra, totalitario. 

Luego sale el cuarteto arbitral con ese color y echan confeti amarilo o que te lleva a la conclusión de que además de antidemocráticos no dan para más. 

A mi me dejan ir vestido así... 
No creo que los aficionados del Sevilla con algo amarillo que ya sabemos que no lo harían jamás, que da mala suerte. 

Ya ni hablamos de que nuestro querido monarca, el Rey de todos y cada uno de los españoles, haya llevado una corbata con los colores del Sevilla. Pecata minuta. Con la que cae, no viene de aquí.... 

Pero es verdad, todas las leyes son interpretables, y los reglamentos. Y también, de momento, puedo interpretar las actitudes que veo por el mundo. 


Así que, a todos los que pensáis de esta manera me permitiréis que llame a lo de ayer de la única manera que se me ocurre: totalitarismo (y no pongo fascismo para no entrar en peleas semánticas)


Y si el Barça tuviera un presidente con un par (que no lo tenemos), la segunda equipación del año que viene sería amarilla. 


La GC se va a poner en forma