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lunes, 22 de diciembre de 2014

Libro electrónico o de papel. Hay que reinventarse.

Desde hace tiempo estoy apuntado a varios grupos de facebook de "literatura" en los que el objetivo principal es recomendarse libros unos a otros. Sin embargo hay algunos temas periféricos recurrentes y entre ellos destaca la terrible confrontación "libro electrónico vs libro de papel".  







Yo, que soy un tío práctico de la cabeza a los pies me he decantado desde que lo probé hace unos 6 años por el electrónico: precio final por libro leído, comodidad, peso, diccionario incorporado, no se estropea con la arena de la playa...  pero tengo varias amigas (esa sensibilidad femenina) que prefieren leer en papel: verlo, tocarlo, mancharse los dedos (eso dicen), olerlo, oír el ruido de las páginas al pasar... y yo siempre me he quedado mirando con cara de "no tienes que hacer el amor con él, sólo hay que leerlo!"





Pero hace unos días vi la luz y entendí cual debe ser el futuro del "libro de papel":

Os pondré ejemplos: lo que debe ser y lo que no debe ser.

1) El libro de bolsillo: a la basura. ¿De verdad alguien puede tener una experiencia multisensorial tocando, oliendo, mirando un libro low cost? Yo diría que pocas personas aunque hay gente para todo y de "degenerados" está lleno el mundo.  Este libro feo, indiferenciado, sin personalidad, que sólo lleva una tapa cutre y muchas letras unidas sin gracia, que pesa y que no sabremos donde poner en casa cuando lo hayamos terminado está condenado a morir. Gracias por los servicios prestados (si no hubieran existido la mayoría de títulos no hubieran llegado al "populacho" pero ahora se han de apartar para dejar paso al libro digital, aún más económico) y un entierro digno (con reciclaje por  favor) 




Sin embargo, al parecer se pueden salvar de la quema (figurada) de una forma también muy ecológica pero que choca un poco contra lo que me explicaron de pequeño. En el cole (o en casa, que estas cosas se pierden en los recovecos de mi memoria) me enseñaron que los libros "no se ensucian" pero ahora resulta que las chicas consideran muy "chulo" un libro de segunda mano, lleno de notitas al margen, con páginas marcadas en el lugar donde otro se quedó, con comentarios en boli verde que ponga "me encanta esta frase..." o similar. Este argumento se lo compro, pero no otros más banales (es que así sé lo que me queda, cómo si saber que vas por la página 150 de 223 no fuera suficiente información) 


2) El libro "de diseño". A veces lo que envuelve las palabras es tan o más importante que el texto. Para que alguien se quiera acostar conmigo necesito excitarlo, ponerme sexy, diferenciarme del resto, resplandecer, que una vez hayamos completado el acto me dejen a la vista y me sigan mirando con deseo al pasar. Algunas editoriales se han puesto las pilas y consiguen con libros currados, con dibujos espectaculares y diseños agradable que elijamos al "libro de papel sexy" contra "el funcionario libro electrónico" Aquí está sin duda el futuro del libro de papel, a medio camino entre el libro y el cómic... Un futuro sólo para ricos y fetichistas (y con una casa grande) 










Aquí tenéis mi opinión. ¿Cuál es la vuestra? 

1 comentario:

  1. Cuando tengo interés en un libro, lo leo como quiera que sea posible. No me importan las ediciones lujosas porque el contenido será el mismo y si me recreo en su presentación, entonces no es más importante, el leer. Quiero decir que no desprecio un libro por su apariencia (a menos que esté tan sucio o roto e sea imposible d tener en las manos. Algo que me choca un poco es el olor. Hay algunos que toman un cierto "aroma" que me choca y entonces sí que me cuesta más. Con respecto a los electrónicos, es una excelente opción en cuanto a espacio y precio. Lo que sí es cierto es que me da igual como lean los demás pero sí que intento saber el título del libo si los veo en el metro ensimismados. No vaya ser que me guste el tema.

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