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lunes, 2 de marzo de 2015

La primera vez.

A todos los que hayáis entrado en el post pensando que hablo de "mi primera vez" en clave sexual os diré que os habéis equivocado. Este post es algo mucho más genérico y  va sobre todas y cada una de las primeras veces de nuestras vidas.

"Estoy desanimado porque ya no hay nada que vaya a hacer por primera vez". Con esa implacable frase  un paciente me explicaba el porqué de su alicaído estado de ánimo. No supe qué decirle porque lleva razón. 

La vida se basa en millones de primeras veces. A partir de ahí se inicia una cuesta abajo imparable y mortífera con la que tendrás que pelear día a día porque la adrenalina ya no brotará en las segundas o terceras ocasiones con la misma intensidad. Serán meras repeticiones. 

A una "primera vez" me refiero a cuando nos desvirgamos en actividades que nos dejarán  huella y que nos marcarán consciente o inconscientemente aunque no sean nada especial, nada espectacular.  

Si me preguntan: "¿has montado a caballo?" yo digo que sí, y recuerdo que la primera vez que lo hice fue en la playa de Tarifa, desierta ese día, con mi pareja. Podría decir cómo eran los caballos, la ropa que llevaba ella y la cara que tenía el guía... Y lo mismo si me interrogan por una final de Champions. Pienso en Roma porque fue la primera aunque también haya estado en Wembley. Recuerdo el quién, el cómo, el dónde, los goles, la cara de Sergi al celebrarlos...  Si me hablan de un concierto de Bruce pienso en Barcelona el 3.8.1988, en el Camp Nou aunque haya ido a unos 10 posteriormente...

La adolescencia es una parte vital de nuestra vida porque casi todo es un descubrimiento, una nueva actividad, una emoción no vivida que en el futuro se convertirá en un intenso recuerdo. Empiezas a salir solo, a tener novia, a emborracharte, a viajar, a elegir a tus amigos, a tener relaciones sexuales... Y todo lo haces por primera vez. Un sinfín de actividades que después irás repitiendo con variaciones, a veces pequeñas y a veces grandes, pero al fin y al cabo versiones de una misma canción. 

Y con la edad la lista de "pendientes" en tu vida se va reduciendo. El 99,9% de tus actividades diarias son una pura repetición de lo que hiciste la semana anterior. El mismo trabajo, los mismos amigos y la misma pareja con los que haces lo de siempre, más o menos. No tienes prácticamente ninguna "primera vez" Y eso es aburrido de  narices. 

Con la pareja, si tenemos hijos, acabamos considerando un triunfo brutal salir a cenar y al cine un día a la semana o un fin de semana al mes. Festival. Y si la actividad es sin niños seremos la envidia del grupo. El sexo, si lo hay, como siempre. Que sí, que da gustito, pero ningún "polvo para recordar" de aquí a un año (o una semana) 

En los viajes sucede prácticamente lo mismo. Para mí París es la "final four" de baloncesto perdida por el Barça en el 91 que disfruté con mi primo Gabi con 20 añitos. Todos los demás viajes a la capital son repeticiones, vueltas a un lugar que ya conoces. Y acepto que volver a París con mi pareja fue diferente pero si hubiera sido la primera vez lo recordaría de una forma más intensa. 

Con el sexo más o menos igual. Siempre se puede experimentar, cambiar de pareja (lo que se acaba haciendo), intentar algún juego nuevo pero, o te vas mucho más allá de las "50 sombras", o al final lo tienes difícil. Recuerdo una viñeta de "El Jueves" en el que el hombre esperaba a su mujer en pelotas y colgado del techo y le decía "ven María, que así no lo hemos probado". Difícil.

Y el problema es que cada vez más dejamos de tener otras opciones y nos acomodamos, día a día nos cuesta encontrar una "primera vez" que nos ilusione, que nos llene, que nos haga sentir vivos, que nos ayude a tirar hacia delante.

Hay pequeñas trampas en el camino que nos ayudan a recuperar esta ilusión del debutante. Una de las maravillas de la paternidad es que puedes revivir tus "primeras veces" con tus hijos y  disfrutar a través de sus ojos, de sus manos, de su inocencia, de la emoción de lo desconocido. Su primer viaje en avión, la primera  bola de nieve que tiran, su primer concierto (Katy Perry), su primer Hat-trick... Menuda envidia!!! Pero compartirlo con ellos es un regalo que nos rejuvenece.

Y aunque sea de forma totalmente diferente, espero que nadie me psicoanalice, salir con chicas mucho más jóvenes también te proporciona esa satisfacción, ese gozar de sus descubrimientos, ese rejuvenecimiento porque te haces a la idea de que no deja de ser una experiencia nueva que compartes. La pena es que al cabo de poco tiempo se dan cuenta de que es bastante difícil hacer algo juntos "por primera vez" porque tú les llevas ventaja.

Un reto que me puse hace un par de años fue hacer una "primera vez" al mes. Que cada corto espacio de tiempo añadiera una nueva emoción que recordar en el futuro. Y durante un tiempo lo conseguí, pero es un reto muy complicado, en el que hay que trabajar sin descanso.

Pero no me pienso rendir. Desde hoy redoblo mis esfuerzos por conseguirlo. Aún no he ido en helicóptero, no me he tirado en paracaídas, no he estado con dos gemelas, no he hecho una cata de vino, no he salido con una mujer mayor que yo... acepto ideas!!!!


Os dejo un par de canciones sobre la primera vez. 


La clásica de Sade. 



La de Prince, siempre más festiva. 


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