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miércoles, 24 de febrero de 2016

Baby-pod (baby-ipod) o el ipod vaginal

Me hago mayor. Los indicios fueron la presbicia y los dolores musculares matutinos pero mi incapacidad para comprender el baby-pod (baby-ipod creo que se entiende mejor) o, dicho de otra manera, el ipod vaginal, lo confirma.


El baby-pod es un artilugio de fabricación catalana (innovació!!!) que se basa en introducir por la vagina un altavoz "rollo támpax" para estimular musicalmente al feto mientras está dentro de su madre. 

Como todo el mundo sabe hay estudios que confirman que la leche de las vacas mejora poniendo a Lou Reed, así que deducen los inventores del baby-pod que los niños saldrán más listos si les enchufamos algo de Mozart o Villancicos (en este caso niños mucho más piadosos)

Evidentemente si la música tiene que atravesar toda la grasa y músculo de la madre el sonido llega muy flojito, así que... eliminemos las barrreras!!!!!


La verdad es que tengo que agradecer al Institut Marqués su búsqueda de novedades en el campo de la fecundación, que desde fuera siempre nos parece frío.  Primero les puso música a los embriones congelados (a -70 grados) para que crezcan mejor (ver post) pero no nos podíamos quedar ahí. "La contra de la Vanguardia", nuevamente, nos marca el camino a seguir. La verdad es que dudo si Víctor Lamela estaba entusiasmado con el invento o se estaba cachondeando, pero el comentario e que a la ginecóloga "le brilla la mirada" cuando le habla de las sensaciones que tiene al probarlo me parece sospechoso. 



En Durex deben estar revolucionados. Sus altos cargos peligran porque esta idea no es suya. Me temo que lo arreglarán con algún directivo recuperando la idea de la guillotina para decapitar a su equipo de I +D+I que, no nos engañemos, no han hecho su trabajo. Están flojitos. 

Es posible que en los próximos meses esta idea vaya a más. Ya puestos a introducir algo por la vagina para que el niño oiga música podemos aumentarle el tamaño y que vibre, así la madre goza doblemente (de nada, Dúrex, por la idea)

Pero no acabo de ver la idea. Dios, cuando creo a la mujer de esa costillita de Adán (lo siento pero hoy me va mejor Dios que Darwin) puso al futuro feto a resguardo del ruido excesivo. Por algo será. No voy a entrar en las evidencias científicas de que esto es bueno para la estimulación del feto porque no las hay (ni a favor en contra). Es evidente aunque a la autora se la ve emocionada con las expectativas. 

Pero como tengo una confianza nula en la raza humana el invento del baby-pod o ipod vaginal me ocasiona escalofríos. Porque no puede ser bueno que un feto crezca escuchando "perrea, perrea", "dame más gasolina" o "Jhonny, la gente está muy loca". Y es lo que van a oír, que somos así de bestias.

Por otro lado, como hombre y padre me siento indignado. Imaginaos la escena: llegas a casa después de un duro día de trabajo, tu señora esposa que ya ha pasado a ser la futura madre de tus hijos (que es un concepto más asexual) está en la cama, con las piernas abiertas en un ángulo de 90º, un micrófono introducido en su vagina (antes conocida como "el regocijo de mi marido) unos auriculares puestos (ya que el artilugio permite, evidentemente, que madre e hijo escuchen la música a la vez) y los ojos cerrados, con cara de placer (por la música en la versión no Durex del producto y por el completo en la versión XXX)

Entras en la habitación y ella no te oye, claro, porque la música la aísla... y la ves así...

Como hay muchos tipos de hombres habrán reacciones diferentes. Unos se sentirían engañados por eso de que haya algo dentro de la vagina de su santa que no sea su señor pene (a nivel "qué hace éste en mi casa" cuando Dúrex saque su artilugio). Imagino a la futura madre sacándose los auriculares y diciendo: "cariño, ésto no es lo que parece"

Yo me sentiría  fuera de lugar, desplazado, como si el niño fuera solo suyo y yo un simple extraño. Igual en un acto de buena voluntad nos intenten integrar en el equipo dejándonos un auricular o poniéndole al niño (o niña) los mejores goles de Messi o un concierto de Bruce, pero lo dudo. Estamos fuera, es su rollito. 

Está claro que, como en la vida y en la medicina lo raro triunfa, el Baby-pod (qué manía con no llamarle a las cosas por su nombre, el Ipod-vaginal) será la sensación de todos los "baby showers"del 2016-17. A saber qué inventaremos en el 2018!!!!






1 comentario:

  1. jajaja me ha gustado la información y el enfoque cómico que le has dado, la verdad no había escuchado esto y no sé si de veras me pondría yo una cosa de esas, aunque bueno si me la regalan hasta la pruebo, porqué no jajaja :)

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