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lunes, 2 de febrero de 2015

Adiós, "El País", adiós.



Hace unos años la forma de informarnos cambió radicalmente. Ya no nos ponemos delante de la tele para saber que ha pasado durante el día,  solo bajamos a comprar el periódico los domingos (con suerte)  y en verano cuando estamos de vacaciones y no tenemos el ordenador siembre a mano. 

En mi rutina habitual de "quiero mantenerme informado" se incluye el entrar en "El País" y "La Vanguardia" para tener dos formas diferentes de enfocar una misma realidad jugando con el binomio izquierda-derecha y independentismo-españolismo.

Como he comentado en otros post otras opciones más duras como "El Mundo", "ABC" o similar me provocan una acidez que me perjudica gravemente a la salud, así que paso. Nada de droga dura. 

Y "El País" era (era, era) un periódico plural (como se define) en el que se oían opiniones de todos los colores, con una editorial de izquierdas que podía criticar al gobierno socialista sin que se acabara el mundo.

Pero ya no. Desde hace aproximadamente un año, las editoriales y los columnistas del "El País" han perdido totalmente la pluralidad. Una voz única.

Lo primero fue el torpedear "el desafío nacionalista" con múltiples artículos que además de reflejar un punto de vista "españolista" o no "anti-secesionista" (normal) estaban llenos de mentiras para asustar al personal. Directamente. Un diario plural hubiera dado todos los puntos de vista para que el lector inteligente eligiera con qué versión quedarse. Si el Sr. Borrell afirma que en una Catalunya libre no se podrían pagar las pensiones o similar deberían invitar a otro articulista que defienda lo contrario (Sala i Martin por ejemplo). No se sonrojan al defender la comparación entre Mas y el nazismo y nunca dan el mismo espacio (o la mitad, no nos pasemos) a la otra versión, la que no les gusta. Eso sería un periódico global, pero ya no lo es.

En los dos últimos meses se han olvidado del "desafío catalán" tras el 11-N para iniciar una cruzada contra Podemos. Y no soy sospechoso de ser pro-podemos. Me parece un movimiento vacío de contenido que solo tiene la gran virtud de recoger las increíbles dosis de cabreo de la población. Cada día un articulista los destripa. Con razón o sin ella. !Pero es que es cada día! John Carlin (un periodista que me encanta pero básicamente deportivo) ha tenido tres (3) días seguidos para ponerlos a caldo, eso sí, de forma elegante. Y luego le pasará el testigo a otro escritor que continuará con la ejecución. Ningún articulista de fuera de los círculos de Podemos será invitado a defender su postura. 

Y he puesto estos dos ejemplos como los más evidentes, pero la linea editorial marca a los columnistas como nunca se había visto. 

Se me puede replicar que esto es en todos los periódicos y es cierto, pero posiblemente "El País" era el menos forofo. Se acabó.

Pensamiento único. Nada de que el lector vea las diferentes posibilidades y decida. Ya te decimos nosotros lo que está bien y lo que no. Tu no pienses. Era el diario plural. Era. Una pena. Ahora es un panfleto del PSOE. Igual lo sigo leyendo, pero menos... 





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