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domingo, 17 de mayo de 2015

La estética del desamor.

No bebo, ni fumo, ni toco el saxo. Ni siquiera la armónica. No tengo sombrero. Mis ex-parejas nunca han tenido un piso con escalera de incendio en la parte posterior, cuya ventana diera a la calle y pudiera verlas desde la acera, rodeado del humo que surge del subsuelo. Me falta la estética del desamor



Mi retina no conserva esa sensual imagen suya a contraluz, paseando en camisón, blanco y con transparencias, por delante de la única ventana iluminada del edifico mientras me apoyo en una farola con mi sombrero de ala ancha, fumando y cantando una canción (de desamor of course) La lluvia es optativa pero queda bien, y si además la veo con otro mejor, que eso atormenta todavía más. 

Estética del desamor

Estética del desamor

Lo reconozco, nunca he conseguido esa preciosa estética del desamor que hemos disfrutado en películas y vídeos musicales.

Jamás he tenido ese punto de locura para hacerme un tatuaje que tuviera que esconder bajo la manga y que me recordara lo desgraciado que soy por perderla. Ya sé que debe ser una mierda... !pero queda tan bien en las pelis!





Hemos crecido rodeados de esas potentísimas industrias que son el cine y la música que nos dejan momentos tan precisos que uno desearía saltar dentro de la pantalla, pegarle una patada al protagonista del video clip o la peli y ser "el prota" aunque esos momentos sean de lo peor que a uno le puede pasar en la vida.


Estética del desamor


Cuando he llegado a esos momentos en la vida, y desgraciadamente ya llevo unos cuantos, siempre he intentado la autoscopia, el viaje astral, o sea el salir de mi propio cuerpo para verme superelegante, atormentado pero lleno de glamour paseando por Barcelona, haciendo un largo viaje super romántico por amor... pero no acaba de funcionar. Posiblemente porque no creo en esas cosas ... yo soy más de irme directo al cielo porque me he portado bien.

Seguramente es que igual que los mafiosos no son gente maja como en "El Padrino" o "Los Soprano" o tener 94 años y estar enfermo solo es bello en las fotos en blanco y negro de magníficos fotógrafos, este glamour tan espectacular no aparece por ninguna parte.. porque no existe. El desamor tiene que ver con no tener ganas de levantarte por las  mañanas, con estar de mala leche, con llantos y con insomnio

Pero prometo que la próxima vez que me pase (venga... rollo optimista, cambio la frase por "si me vuelve a pasar") me lo voy a currar: me haré un tattoo con su nombre en chino para luego tacharlo, compraré un sombrero de ala ancha, empezaré a fumar, todo sea por la foto, e iré a apostarme en la puerta de su casa, de noche, medio borracho, para atormentarme cuando la veo llegar con otro. Y como lo del viaje astral no me sale, me compraré un palo de selfie para poder grabarme discretamente y disfrutar con lo glamouroso que he estado, por fin, en el desamor. Prometo colgarlo en facebook. 

   
Estética del desamor





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