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sábado, 10 de enero de 2015

Todos somos unos chorizos. Toca post incómodo...

Indignados. Todos estamos indignadísimos con los políticos. Menuda panda de chorizos... Que si las tarjetas black, que si Jordi Pujol, que si los ERE, que si aquí todos  hacen "el egipcio". Menuda mierda de país!!! 





Pero claro, uno oye hablar a amigos, compañeros del trabajo, conocidos y tertulianos sobre el tema y piensa ¿y nosotros? ¿Somos mejores que los que criticamos? Pues yo creo que no. Tenemos sin ninguna duda los políticos que nos merecemos.

Os imagino ahora mismo con las manos en la cabeza a punto de cerrar el ordenador indignados... ¿pero qué dice éste? ¿Me está metiendo en el mismo saco que "a esos"? Pues casi que sí... con cariño. 

Es muy fácil. Para dar lecciones de ética a los demás hay que ser un auténtico virtuoso y creo que en esta país vamos escasos de campeones mundiales de "comportamientos ejemplares".

Voy a poner varios ejemplos a ver quien tiene valor de discutírmelos. 

Empezaremos por el lugar, descontando a nuestros padres, donde recibimos nuestro primeros inputs de lo que está bien o mal. En el colegio. No sé cuando empezó esta moda, al menos hace 30 años, pero el listo es el que copia y si alguien se "chiva" es lo peor.

O sea que el que se salta las reglas lo hace bien y el que intenta que se mantengan es el antisocial. Nadie lo interpreta como "alguien que copia está consiguiendo por el morro lo que a mi me ha costado mucho tiempo de estudio y por tanto lo está depreciando". Si alguien hace trampa en unas oposiciones perjudica a todas las personas contra las que compite... que en el 99% de los casos son incapaces de denunciarlo. Qué cosas.... 

En el deporte, destacando el fútbol por encima del resto, encontramos otro ejemplo de cómo es nuestro querido país. El jugador que engaña al árbitro fingiendo un penalti no es un tramposo, es "el más listo de la clase" (frase famosa en el inframundillo del fútbol) Si un jugador finge una agresión no se le castiga. Se dice que hace "lo que es necesario" para que su equipo gane. ¿Qué ven los niños por encima de todo? Fútbol. 

Así nuestros hijos van madurando con estas referencias: es bueno copiar, tirarse en el área, decir que uno tiene 7 años cuando vas al Camp Nou con 9 años para entrar gratis...  y vamos subiendo.

Llegamos a la edad adulta, al trabajo. Y aquí la bola aumenta. Destacaré por encima de todas la frase "yo de ti también me cogía la baja" que utilizamos por cualquier cosa; un cuadro pseudodepresivo, que se te haya muerto el gato (true story), por las primeras molestias derivadas del embarazo (ya habrá tiempo de hacerlo cuando hayan  molestias de verdad) y nadie piensa que cada vez que estos "compañeros" no van a trabajar nosotros les pagamos sus sueldos en forma de impuestos. Y aquí sí que estamos a la cabeza de Europa. Por fin!!! Vale... es en absentismo laboral, que insisto, pagamos todos.

Más del trabajo. Quién no se lleva algo de material (bolis, DIN-A-4) o imprime en el trabajo en lugar de en casa. Un amigo imprimía cientos de fotos de sus hijos durante las guardias cuando teníamos impresoras en color porque la tinta "era más barata" en el hospital. 

Vale, ¿sigue siendo pecata minuta? Venga... que nos venimos arriba!!!! El paro: otro clásico. Donde había un "seguro de desempleo" que significaba que el estado (o sea todos nosotros) te mantenía mientras no encontrabas trabajo hemos instaurado en no pocos casos un "año de vacaciones pagadas" también denominado "un año sabático". He visto muchos ejemplos escandalosos, inmigrantes que se iban a su país a vivir un año del paro (¿y lo de buscar trabajo donde ha quedado?), nacionales que disfrutaban de viajes prolongados subvencionados en parte por el estado, madres que empalmaban la baja maternal con un año de paro ("es que me sale mejor que una canguro") y un sinfín de trampas que al estado (y por tanto a todos nosotros) le cuestan una pasta.

Qué nadie me diga que es un derecho que pagamos con nuestros impuestos. Es mentira. Lo que pagamos es un subsidio por si no podemos trabajar. No para hacer el vago, cuidar a nuestros hijos o estudiar. Pero claro, el estado lo permite y ahí nadie va a desperdiciarlo. 

Y nos venimos más arriba toda vía: le mentimos al seguro y decimos que nos han robado el móvil cuando lo hemos perdido (denuncia falsa de por medio). Es más, cuando le hice el seguro a mi hijo (su primer móvil le duró 3 días aunque sorprendentemente no ha perdido ninguno más)  en la tienda me insinuaron que en unos meses denunciara el robo (ficticio) y así recuperaría la pasta que estaba pagando. Genial.

Nos parece bien que la gente se cuele en el metro porque es muy caro pero nadie piensa que si ese 20% pagara sería más barato para todos.

¿Nos damos cuenta que con nuestra actitud el el PIB español estuvo en el 2014 un 18.9% por debajo del real (190.000 millones de euros)? Hablo de la economía sumergida: el "¿lo quiere con IVA?" o "me pagan en "B" por un trabajo". En los países con los que nos deberíamos comparar (Francia, Reino Unido) está sobre el 10%. Estos 190.000 millones no tributan, no ayudan a crear esa riqueza social con la que a todos se nos llena la boca luego como "colegio y sanidad pública de calidad".

Defraudar a hacienda lo hace todo buen español así que eso no cuenta.... ¿sigo? Creo que no hace falta, seguramente se os ocurren cien ejemplos más de la tan española "picaresca".

Y en algunos casos llega el día que uno, por vocación, por casualidad o porque era imposible que trabajara en otra cosa porque es un poco lerdo, tiene una responsabilidad política (¿concejal de un ayuntamiento de 20.000 habitantes os va bien?) y sale un primo tonto que hay que colocar. Para algo está la familia. Para dentro, digamos de portero. Y luego un sobrino que es medio listo: a este vamos a darle un cargo de los buenos: encargado de recursos humanos del ayuntamiento. Luego adjudicamos un contrato para reformar el polideportivo del pueblo (al principio correctamente) y en Navidad viene una cesta con un sobre de 3.000 euros entre los turrones  No lo devolveremos, ¿qué son 3.000 euros? Y además la adjudicación la hemos otorgado de buena fe. Pero ya sabemos a quién le adjudicaremos la próxima contrata que dobla la cantidad de la primeras. ¿Lo adivináis? Esperamos los turrones con más ilusión que nunca.  

Y una cosa lleva a la otra. Las tarjetas opacas... !qué daño hacemos!, !si las paga la empresa! etc, etc, etc.... 

Seguro que al leer el post hasta que habéis llegado  al párrafo de la política el 100%, venga, os concedo el 99.99%, habéis hecho alguna de las actitudes incívicas que he descrito. Es más, la mayoría las justificáis no sólo en carne propia si no también en amigos y conocidos. "Sería de tontos no hacerlo"

Sin embargo juraría que habéis pasado al "eso no lo haría nunca" cuando hablo de políticos, colocar primos y recibir comisiones por adjudicaciones.  ¿Realmente os lo creéis? Yo no. Los políticos no son seres importados de Marte, son personas normales que ganan unas elecciones y que, con mayores oportunidades que los ciudadanos de a pie, "choricean" todo lo que pueden como todo hijo de vecino.

Alguien podría decirme que el daño que hacemos a la sociedad es mucho menor pero la cifra del 19% de economía sumergida (repito 190.0000 millones/año) es una bofetada en la cara de todos y cada uno de nosotros.

Por último, que nadie piense que estoy justificando ninguna de estas actitudes. Sólo quiero remarcar lo absolutamente hipócritas que somos en este tema.

Acabaré con una frase de J.F. Kennedy: "No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país". ¿Queremos eliminar la corrupción de España?. Empecemos por nosotros mismos y por la educación de nuestros hijos, poniendo mala cara a las bajas laborales "por el morro" y cobrando siempre en "A", con IVA.

Y entonces podremos criticar justamente a los políticos. 




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