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sábado, 25 de abril de 2015

Las primeras citas: tras el restaurante.



Lo prometido es deuda y tras una pequeña "pausa dramática" doy la segunda parte de mi visión particular de las primeras citas.

La verdad es que me ha sorprendido las ganas que tenían "las chicas" de saber qué pasaba tras el restaurante.  Debe ser el efecto de las 50 sombras de Grey. Pervertidas. 

Recapitulemos.

La primera posibilidad es que la cena haya sido un desastre. Si no tiene arreglo lo mejor es una retirada honrosa. A casa con una frase más o menos elegante: desde el "mañana madrugo" a "me voy que me has dado muy mal rollo". Sin complejos. A dormir que siempre es una buena opción.

Pero seamos optimistas: he elegido un restaurante perfecto con su grado 7,26 de romanticismo, que podía pagar (ahora y en el futuro), he estado simpático, atento, cariñoso, no he mirado a otras chicas (gracias AXE academy) y he pagado la cuenta. He conseguido no discutir de política (me ha costado) y no he tenido que tirar de la lista de conversaciones enlatadas. Bien por mí. No me beso porque no llego. 

Así que ya podemos pasar a la segunda fase: pero antes es importante elegir entre los objetivos de la velada: 

A) Sexo. 
B) Conocer a una potencial pareja + sexo (aunque haciendo un esfuerzo podemos pasar de él).


Si solo quieres sexo hay que debatirse entre la honestidad (lo que baja el porcentaje de éxito) y ser un cabronazo. Como siempre en la media está la virtud: ni le vendas un futuro con niños y casa en el campo ni hace falta que le dejes claro que solo la quieres "para eso" (en el fondo no quiere oírlo y hasta es posible que a ti te vean como un trozo de carne con patas). Pero os dejo una Regla de oro: cuantas más ganas  tengas de tener sexo menos se te ha de notar

Busques lo que busques hay que ser muy cafre para intentar ir a tu casa justo después del restaurante así que como paso intermedio tenemos la copa. Yo he disfrutado como post-restaurante un paseo charlando, una vuelta en moto, estirarme en la playa a mirar las estrellas... si hay la intimidad suficiente es una gran opción.

Me han acusado de que todo está muy preparado, como si estuviera montando un viaje organizado. Evidentemente y como ya dije es primordial que todo "fluya" (odio esa palabra) de forma espontánea. Seamos flexibles y aceptemos los planes B que mejoran el inicial.

Hay que ser como James Bond, que lo tienen todo perfectamente planeado, le sale todo al revés y lo consigue arreglar  con una gran dosis de improvisación acabando en un éxtasis de perfección. 

Pero volvamos al plan previsto: la copa. Hay que tener controlados un par de "bares de copas" cerca del restaurante a walking distance. La elección del local "es fácil": intimidad, poca luz y música ligeramente más alta. Si el sitio es desconocido, con encanto y ella lo descubre, punto a tu favor.




Añadiremos el mayor embellecedor de ambos sexos: el alcohol a dosis 60-80 gramos (4 cervezas, media botella de vino y una cerveza...) Si conseguimos un grado de alcoholemia óptimo en la pareja  todos somos más guapos, más simpáticos y más listos. Como siempre la dosis ha de ser la exacta y recordad que no todas toleran igual el alcohol. Borrachas las justas porque nunca sabes cómo puede acabar el tema.



Retrocedamos un poco: el restaurante es el sitio en el que tienes que provocar "interés", en el que la chica vea que vales realmente la pena, que eres absolutamente genial y un auténtico partidazo.  Pero no basta.

El momento copa (que pagará ella) es en el que tienes que crear "intimidad", cercanía, en el que hay que empezar a tener un cierto contacto físico: ligero y de corta duración inicialmente: tocar la mano suavemente con cualquier pretexto, mano en la cintura al entrar en el local, justo un par de segundos, para ir subiendo la apuesta en intensidad y duración: mano en la pierna, pero a la altura de la rodilla no seáis brutos, durante un mayor espacio de tiempo. Todo muy sutil, sin que ella se de cuenta. Milímetro a milímetro hay que acortar distancias, hasta que llegamos a la distancia "beso". 



Recordad que sin intimidad no hay sexo ni  hay pareja. Vosotros mismos. 

Y nos encontramos en la encrucijada, en el momento de la verdad. Si consigues crear la suficiente intimidad para conseguir un beso ya todo va cuesta abajo, pero sobre todo nunca lo fuerces, vale más 3 horas tarde que 10 minutos pronto.

Y aquí hay cuatro posibilidades: 

1) No has creado suficiente "atracción + intimidad"

  • El sexo es tu objetivo: invítala a tu casa a tomar la última copa y que salga el sol por Antequera (refrán de tío antiguo, antiguo...). Tiene un "No" con un 87,62% de probabilidades.
  • Te parece que vale la pena como "posible pareja": acompáñala a su casa y sigues insistiendo otro día y en otro lugar. Piensa en una inversión de futuro, en que has ganado puntos. 

2) Has creado suficiente "atracción + intimidad

  • El sexo es tu objetivo: invítala a tu casa a tomar la última copa y disfruta. Sí con un 78,23% de posibilidades.
  • Te parece que vale la pena como "posible pareja": invítala a tu casa a tomar la última copa y disfruta, pero con más cariño. 




Y por último os quiero introducir en un concepto que daría para todo un post y por el que me van a dar mucha caña: "la defensa anti-fulana".

A todas las mujeres les han metido en la cabeza que en la primera cita no hay que tener sexo. Les han inculcado desde su más tierna niñez que si lo tienen son  "unas zorras", "unas fulanas".

Algunas (ya bastantes) han conseguido liberarse de este prejuicio pero muchas todavía no. Así que aunque hayas conseguido crear interés e intimidad te queda una última lucha: has de derrotar a esa "anti-fulana" que lucha en favor de la virtud y la castidad (yo me la imagino vestida de monja colocada en el hombro desnudo de la chica y susurrándole al oído)



Si tiene la anti-fulana en "modo on", dosis extra de romanticismo y, sobre todo, que no vea la cita meramente como un encuentro sexual... o game-over. Si gana la defensa anti-fulana la frase que escucharéis es "yo no soy de esas". No te dirá "no me apetece" o "no eres mi tipo". Dirá "yo no soy de esas" incluso con un matiz despreciativo. Decir que a tí "de esas" te ponen un montón no solucionará nada...


Y una vez superadas todas las trabas... llegamos a mi casa (o la suya)!!!! Próximamente en la tercera parte del post!!!



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