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jueves, 23 de abril de 2015

Sant Jordi... ¿a quién le regalo la rosa?



Ya tenemos aquí Sant Jordi, seguramente la tradición más bonita que tenemos en Catalunya. Los hombres regalamos rosas a "nuestras amadas" y ellas nos regalan un libro


Viene a ser un Día de San Valentín no cursi y no promocionado por el Corte Inglés. Igual están detrás "Flores Navarro" y "Editorial Planeta" pero, ¡dejadme que me haga la ilusión! 

Desde que salimos a la calle a primera hora nos vemos asaltados visualmente por múltiples paradas de rosas que nos recuerdan nuestro deber. Nadie puede excusarse con un "se me ha olvidado". No cuela. Sorteamos las paradas dudando entre comprar ya o esperar, entre matar el tema a primera hora o esperar que bajen los precios como cada año a úlitma hora, mirando la cara de los vendendores a ver si nos caen bien o mal. En los últimos años se nota un profundo cambio sociológico: los estudiantes le están comiendo la tostada a las gitanas. 


Y entonces llega ese momento en que un hombre de "pro" se plantea la pregunta del millón, recién levantado o paseando entre las miles de flores: ¿a quién le regalo la rosa

Y digo la rosa (singular y femenino) porque si te entra el delirio de grandeza y regalas un ramo de rosas vas a quedar como un  cutre. Ya tendrás otros 364 días para hacerlo. Hoy toca solo una. 



La tradición era regalarle la rosa a "nuestra princesa" (símil cursi de la leyenda), pero en los últimos años los hombres hemos entrado en una fase expansiva, terriblemente expansiva diría yo. 

Posibilidades: 


Opción A: solo a la princesa. 

Especialmente para los hombre muy clásicos y con mucho carácter porque van a tener que aguantar a multitud de mujeres increpándoles, más o menos cariñosamente. Evidentemente, si no tienes princesa, opción descartada. 

Opción A2: solo al proyecto de princesa. 


Qué hacer cuando has quedado con una chica dos veces y parece que ha ido bien la primera cita (ver correspondiente post) Una gran pregunta. Una opción es regalarle una y echarle en cara que no te haya comprado el libro, una buena oportunidad para hacer un poco "de mujer" ;) Evidentemente si no te lo ha comprado pondrá cara de "no me esperaba la rosa". Comediantes. 

Tiene su peligro porque, aunque no equivale a regalar el anillo de pedida, se acerca. Ideal para los que hayáis nacido, como yo, para vivir peligrosamente, rollo leer sin punto de libro (nótese símil Sant Jordil)  

Opción B: princesa (si existe) + otras mujeres relevantes en tu vida (hija, madre, abuela) 

Esta es mi opción favorita. La cara de felicidad de mi hija cuando le regalo la rosa es casi cada año lo mejor de la jornada, aunque al entrar en la adolescencia hace ver que ya no le hace tanta ilusión (pero no cuela) Lo de mi madre es una tradición en mi casa, incuestionable al ser viuda, aunque lo haría igual si no lo fuera y aunque no tuviera en una encarnizada lucha con mi hermano para ser el hijo preferido para heredar su descomunal fortuna. 

Opción C: princesa (si existe) + otras mujeres relevantes en tu vida (hija, madre, abuela) + compañeras del trabajo. 

Aquí estamos en el proceso expansivo diabólico de los últimos años. A las mujeres les regalan rosas en el trabajo los compañeros, los jefes, "ambulancias Domingo" (true story), la institución (que es la forma moderna de referirse a la empresa si es grande), otros departamentos del hospital.... Cualquiera vamos.




Y no digo que no sea bonito. Seguramente lo es. Ver ese ir y venir de rosas por toda la ciudad no deja de dar colorido, pero igual, solo igual, se está perdiendo ese significado amoroso que tiene el entregar una rosa en el día de Sant Jordi. Una y solo una: elige a tu princesa y entrégasela. Ha pasado de ser un "día de los enamorados" a un "día de la galantería". En eso estamos.  

Si fuera mujer me gustaría que "mi hombre" (nótese el  adjetivo posesivo) me regalara una rosa. A  mí, y solo a mí. No querría que se convirtiera en  un repartidor de flores a domicilio. Aceptaría suegra e hija, rollo pulpo como animal de compañía, pero nada más. 

Además pensaría que por qué extraño motivo le tiene que regalar una rosa a esa rubia que siempre lleva cinturones anchos y escotes imposibles. Ya, a ella y a veitne más del trabajo, pero a ella también, que ya nos conocemos.

Mención aparte merece lo del color de las rosas: ROJAha de ser ROJA. ¿No tiene discusión verdad?. ¡Pues sí! Veréis rosas de todos los colores posibles: blancas , azules, verdes, multicolor... 

¿De verdad no sabemos distinguir entre ser original y ser hortera? ¿Qué parte de la palabra "tradición no hemos entendido? Pues eso: ROJAS, ROSAS ROJAS.

Y para concluir, reservo para otro post la tendencia de las mujeres a exigir no solo una rosa, si no también un libro. 







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