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jueves, 10 de diciembre de 2015

Suspendan la Navidad.

Se quejaba amargamente una amiga de lo poco que le gusta la Navidad y me pidió un post exigiendo su supresión. A pesar de que estoy a medio camino entre el "me gusta" y el "no la soporto", dependiendo del año, voy a hacer un post anti-navideño en su honor.

Motivos para suspender la Navidad

1) Duración exagerada.

La Navidad no es la Navidad. Empieza mucho antes. Si fuera un periodo tan recortado como desde el 24 por la tarde al  25 por la noche o, tirando largo al 6 de Enero, sería soportable. Pero no...

2) Las cenas de empresa. 

Hoy en día son el pistoletazo de salida de la Navidad, casi antes que el "ya es Navidad en el Corte Inglés". Tengo un amigo que el año pasado no pudo asistir a una reunión de amigos porque tenía  la cena de su Servicio... el 20 de Noviembre!!!! Más de un mes antes ya nos estamos metiendo vino y cantidades ingentes de comida en la tripa. Debe ser para hacer hueco.


Las cenas de Empresa dan para un post aparte, así que no pienso entrar en el tema. Yo me lo paso razonablemente bien, dependiendo de lo más importante del mundo mundial en todas las cenas, pero en estas, numerosas y de compañeros, más: la colocación en la mesa. Es un trabajo de estrategia que suelo iniciar días antes, prometiendo si hace falta compensaciones posteriores en forma de cafés, cheques regalos del FNAC o lo que haga falta. Una buena posición es una garantía de triunfo así que, además del trabajo previo, en el que hay que crear complicidades, esta absolutamente prohibido llegar tarde o te tocará en el lado oscuro de la mesa en que bostezarás sin parar.

3) La sobrecarga de trabajo.

Igual es que el ámbito hospitalario es diferente pero como las personas siguen teniendo "la manía" de ponerse enfermas en Navidad hay que trabajar mucho más los días laborables para compensar los de vacaciones, sobre todo si eres internista, médico de urgencias o de familia. Te pones a trabajar como un perro, mucho, rápido y bien, porque además quieres salir a la hora habitual para hacer todas esas cosas tan interesantes que hacemos en la época pre-Navideña y Navideña.

En especial nos pone más cachondos que a Piqué un clásico el ver un paciente nuevo que nos diga "es que mi médico ha cogido unos días y claro, le vengo a ver a usted". Claroooooo



4) Las compras Navideñas.

Quizás son (eran) lo peor para mí. Sin contar la pasta que nos dejamos en regalos, el hacer la lista "de los Reyes", el tener que decidir si les compras o no a tus hijos esos regalos que tanta ilusión les hace pero sabes a ciencia cierta que no van a abrir (en mi caso quiero destacar todos esos juguetes que sirven para hacer comida, chuches, chocolate y que no funcionan más allá del primer día), el tener que patearte media Barcelona para comprar ese regalo que está agotado, es peor que la peor de las torturas.

Cuando tienes niños pequeños (de edad, no de tamaño) hay un problema: has de elegir de que mal vas a morir. O compras los regalos un mes antes y luego miras hacia otro lado cuando tu hijo, angelito, cambia de opinión y aquella muñeca o juego de la Play que le hacía una "ilu" terrible a 1 de diciembre ya ni sabe como se llama, o esperas a que decida el 20 de diciembre vs 1 de enero y te arriesgas a una muerte segura al no encontrarlo en ningún lado. Yo elijo la segunda forma de morir. Me va la droga dura.

Si alguien no lo entiende, urgente volver a visionar (al parecer revisionar es incorrecto con lo bien que quedaba) "Padre en apuros" donde lo borda nuestro Terminator.

5) Las aglomeraciones.

En realidad lo de las compras no sería tan malo si no fuera por las aglomeraciones. Las colas en las tiendas para ver los juguetes, para pagar, para sacar el coche del parking, para entrar en la pista de hielo o para ir al cine son de dimensiones bíblicas (lógico). Un asco.


Solo San Amazon nos puede salvar... 

6) El exceso de comida.

Esas comidas rebosantes de opulencia que te ponen en el plato, combinado con que si no comes más que Obélix oirás el clásico "no ME has comido nada", hace que, por simple inercia, la barriga te aumente 2 cm (o las cartucheras 3 cm, si eres mujer)


Pobre de aquel que alegue para no comer alguna estupidez, desde el coqueto "estoy a dieta" a los incomprensibles para la sociedad, soy "diabético-hipertenso-dislipémico".

Al grito de "un día es un día!!!!" te llenarán (nuevamente) plato y copa. Y a callar.

7) El frío

No costaba tanto hacer la Navidad en verano, digo yo, que hay medio mundo que lo hace. Una Navidad en la playa compartiendo una paellita y saliendo con la familia a tomarse unos gintonics en unos chiringuitos playeros en bermudas y manga corta sería más llevadera.



8) El árbol de Navidad.

Que ilusión, utilicemos el puente del 6 al 8 de diciembre para montar el arbolito en casa. Empecemos con la duda: ¿natural o artificial? Sigamos por buscarle "un rincón" en la casa (porque todos tenemos esas cosas de 250 metros cuadrados como en las pelis americanas claroooo) y acabemos por ser expertos en decoración navideña. !A todos nos quedan unos arbolitos de concurso!

He tenido suerte de tener gato unos años y eso es incompatible, como todos saben, con el árbol de marras, porque esos inteligentísimos animales se vuelven locos con tanta lucecitas y cosas que brillan y lo tiran en 10 segundos. 

Pero se me ha acabado la escusa, ya no hay gato, así que les diré a mis hijos que lo montemos juntos y, como son adolescentes, ergo maestros en el arte del escaqueo,  ya tengo la solución . 


9) La familia (y no hablo de la mafia)

En mi caso somos tan pocos  que no tengo nadie con quien pelear que no esté cada domingo en casa de mi madre pero son legión los que tienen que soportar a un familiar más o menos cercano (desde sus padres o hermanos a los cuñados o a un primo del pueblo) a quienes no soportan y lo han de hacer con el peligro que todo está muy regado con alcohol. ¿Para cuándo controles de alcoholemia en estas cenas? 


Pero no hay más remedio que es Navidad, a disfrutar de la familia!!!


10) Los recuerdos. 

Los propios y los ajenos. La primera Navidad de una ruptura, de la muerte de un padre, de un hermano, de un hijo. Ese vacío, imaginario, en la silla contigua que representa a una de esas personas que tenías y ya no tienes es suficiente motivo para liquidarla... 




En fin, que al final me ha quedado un poco dramático el post!!!!! Pues no!!!!

Felices Navidades (sí, es 10 de diciembre) y espero que las disfrutéis como yo pienso hacerlo, a pesar de las aglomeraciones, de los regalos, de las colas, del frío, de las cenas que no apetecen, del exceso de trabajo y de las personas que no están. 

Pensad que por cada buena razón para odiarla hay tres buenas razones para quererla, al menos alguna parte de ella. 

Pensad que por cada ex que no tengas en la mesa tendrás un hijo precioso para seguir disfrutándola, que por cada padre que te falte tendrás una madre para consolar, que por cada cuñado pesado que sufras gozarás de una cuñada buenorra, que por cada jefe que aguantes en la cena de empresa reirás con un compañero genial, que por cada regalo que te haya costado dos tardes encontrar recibirás uno que te encantará y que por cada Navidad que disfrutes habrá alguien en el cielo y muchos en la tierra deleitándose contigo. 

Y paro que parezco un libro de autoayuda!! 














6 comentarios:

  1. Para mi la Navidad no es lo mismo desde las aglomeraciones, desde tanto consumismo y tanta falsedad y desde que mi abuela se nos fue este año y el año pasado pasó las últimas Navidades en casa.
    Muy triste todo. Maldita Navidad.

    Buen artículo :)

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    1. Gracias Nick, vendrán tiempos mejores!!! Esta pásala como puedas.... Un abrazo

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  2. Muy bueno!! Feliz Navidad a 12 de Diciembre!!!

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  3. Bueno, supongo que segun como se vea, ni es tan negro, ni es tan blanco. Hay gente muy exagerada desde luego, yo si lo celebro y lo tomo con ilusión, porque es una excusa para juntarnos familiares que de otra forma casi ni nos vemos. Pero como en todo, cada cual tiene su opinión.

    Besitos de caramelo

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  4. A mi me ha parecido un "buen libro de autoayuda" tu post. Soy del pensarque la Navidad tiene muchas cosas buenas y muchas malas, pero en general es un buen momento para disfrutar en familia, reír con los compañeros, disfrutar de largas e interminables comidas, para mí el compartir y ver gente que solamente se deja ver en esta época es una buena excusa para disfrutar de aquellos que el resto del año están tan ocupados que no puedes verlos... Sí, muy triste, pero es mejor que nada :)

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