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viernes, 5 de junio de 2015

Los límites de la libertad. A raíz de la vacunación obligatoria (o no)



Una (la única) consecuencia positiva del caso de difteria es que desde hace un par de días en los periódicos y en las redes sociales se está hablando, mucho y bien, de frenar esta puñetera manía de no vacunar a los niños con unos motivos demenciales y pseudocientíficos.

No voy a entrar demasiado en este aspecto porque ya está tratado en el post de "Teresa Forcades y los antivacunas" y además me molesta mucho tener que discutir con nadie sobre si la tierra es redonda o si el mar moja. 

Me asquea que los políticos, "as usual", se estén escondiendo y los periodistas hagan unos artículos más bien tibios. Los dos grupos abogan por una reflexión "serena y sosegada" que quiere decir que en cuanto se pase la noticia (una semana como mucho) nos olvidaremos del tema hasta la próxima o hasta que haya una epidemia con 40 muertos. Y entonces todos a llorar. 

Uno de los motivos esgrimidos por los anti-vacunas para no vacunar es "LA LIBERTAD" y ahí me quiero centrar hoy.

De entrada la libertad es la capacidad de una persona de tomar sus propias decisiones, acertadas o equivocadas, pero en las sociedades civilizadas la libertad de uno acaba donde empiezan los derechos de los demás

En resumen: no podemos utilizar nuestra libertad si provoca "daños colaterales" en nuestros conciudadanos.  Es, o debería ser, la base de la convivencia

Pero este concepto de libertad cada vez se ha perdido más. Todo el mundo tiene derecho a manifestarse (libertad) pero yo también tengo el derecho a volver a mi casa de forma normal y no encontrarme con una caravana de 3 horas. Así deberían manifestarse sin cerrar una carretera o la Diagonal porque si no su libertad de manifestarse choca con mi derecho.

Lo lógico sería que se hicieran manifestaciones sin cortar calles y así unirían su libertad y mis derechos, pero a los manifestantes nunca les ha importado un carajo que después de trabajar 10 horas uno se pase 2 más de regalo en el coche. Es lo que hay. Su libertad es más importante que  mis derechos. Egoísmo puro.

Y así hemos llegado a donde estamos. Nadie, ni particulares, ni la "sociedad civil" ni las organizaciones políticas harán nada por conciliar esos dos derechos porque hay que ponerle límites a alguien y eso suele ser peligroso electoralmente.

Y el problema de la  vacunación es un ejemplo para reflexionar, porque o nos hemos vuelto locos o somos unos cachondos. Unas consideraciones. 

1) Dualidad: pitidos-vacunas. 

Resulta que esta semana se ha puesto en entredicho, diciendo que como mínimo hay "indicios de delito", la libertad de unos ciudadanos para silbar "símbolos de España" porque afecta el orgullo patrio. Unos silbidos se consideran un crimen. Da igual que estemos de acuerdo o en desacuerdo, que sea de buena o mala educación, pero me parece que es un ejercicio de libertad que afecta a pocos derechos de los demás. Quizás juega con sus sentimientos pero nada más. 

Sin embargo la libertad de unos padres de no vacunar a sus hijos por falsas creencias es "intocable" al parecer. A día de hoy no se les obliga y no se ve en el horizonte. Y la libertad de los padres de no vacunar a sus hijos choca frontalmente con el bien de sus hijos de recibir la mejor sanidad posible, con el bien general de minimizar las posibilidades de una epidemia o con la obligación del gobierno de asegurar que tengamos las menores posibilidades de que un niño no vacunado infecte a mi hijo o nos infecte a nosotros. Pero aquí nadie quiere limitar su libertad.

Por tanto, el orgullo patrio es mucho más importante que la salud pública. 

No lo entiendo. 

2) Los derechos de los niños. 

Los niños tienen prácticamente todos los derechos imaginables. Un gran avance. En los casos de divorcio, en los casos de paternidad... los derechos de los niños se considera que están muy por encima de los de los adultos. A las familias monoparentales se les da un trato "especial" para proteger a los niños. Parece lógico.

Entonces... ¿por qué no obligamos a vacunarlos y así los protegemos de unos padres que son unos necios? ¿No es la salud lo más importante? Pues también parece que no...

3) Mi opinión vale tanto como la tuya.

Una de las frases que he leído más en los periódicos. Pues no. La opinión que se pueda formar alguien que no sea experto en medicina o incluso más, en vacunación, no vale lo mismo que la de un experto en preventiva o en enfermedades infecciosas. O del CDC americano (Centers of Diseases Control)

Oír a alguien discutir sobre literatura médica sin tener ni idea es bochornoso. Interpretar los estudios, los artículos, la metodología de los mismos, valorarlos en su justo medida, fiarse o no, es extremadamente complicado. Hay que saber mucho. Pero mucho, mucho, mucho. Y es evidente que cualquier profesional no médico no tiene los conocimientos para hacerlo. 

Igual que la mía no vale lo mismo que la de un experto en Seguridad Vial. Yo tendré mi opinión pero no cuenta. Tendré derecho a expresar mi opinión pero si los expertos consideran que hay que ir a 80 por una carretera me tendré que aguantar. Igual que mi opinión no vale un carajo comparada con la del arquitecto que tiene que hacer mi casa.

Tengo un 11 inicial para la final de Berlín cojonudo, pero el que cuenta es la de Luís Enrique. Normal.

4) No se puede obligar a nadie a vacunarse en contra de su voluntad. 

¿Por qué? No veo ni un solo motivo. El gobierno legisla sobre millones de cosas y nos obliga a montones de ellas desde hace mucho. Y no pasa nada.

Estamos obligados a ponernos cinturón de seguridad en el coche, a no pasar de un límite de velocidad, a no fumar en el trabajo, a  pagar impuestos y a llevar a los niños al colegio.

La libertad está laminada al no permitir la poligamia (vete tú a saber por qué), estamos obligados a identificarnos si nos lo pide un policía...  ¿sigo?

Hay millones de ejemplos en que nuestra libertad está limitada: nos obligan a hacer cosas que no queremos y no nos dejan hacer cosas que sí nos apetecen. Por el bien común. Pero no se atreven a declarar que la vacunación tiene que ser obligatoria. Políticos.

Por tanto, la excusa de la libertad me parece un argumento de muy poco peso para evitar que la vacunación sea obligatoria.  

La única razón me temo que es que los políticos creen que perderían votos. 





6 comentarios:

  1. Menos mal que dentro de poco la implantación de un chip subcutáneo será obligatorio para ser ciudadano. Así no sólo estaremos localizados por GPS en todo momento (qué alivio saber que nadie se pierde!) sino que además se conocerá en todo momento la situación "vacunacional" de cada uno así como su fecha de caducidad, no vaya a ser que a alguno se le ocurra vivir más allá de lo que convenga al bien común, como para andar gorroneando a la sociedad en su conjunto...

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  2. Hay que distinguir entre los mecanismos que nos quitan libertad inútilmente y los que nos la laminan poco con un gran beneficio para la sociedad. Coge el avión? Pues hay una clara intromisión a su derecho a la intimidad... En este caso el beneficio supera ampliamente al perjucio. Pero si queremos exagerar rollo "Gran Hermano" podemos... pero es absurdo

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  3. Que poco saben los que creen saberlo todo
    ¿Dices que hay consenso en la profesión médica? ¿A cuantos médicos que no sean de tu entorno has preguntado?
    ¿También hay consenso en que las vacunas tienen graves, aunque poco frequentes, consecuencias?
    Y te has preguntado si sería igual de eficiente, retrasar el programa de vacunación 6 o 12 meses, para que el porcentaje de vacunados se mantenga pero no haya que vacunar a bebés?

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    Respuestas
    1. ¿A médicos que no sean de mi entorno? ¿Acaso vivo en un entorno especial? Tengo colegas y amigos en la mayoría de hospitales de Catalunya y todos piensan como yo. Todos sabemos que TODOS los fármacos o vacunas tienen efectos secundarios, pero el riesgo-beneficio de las vacunas está absolutamente claro.
      Respecto a lo de vacunar más tarde llevas razón, me lo he preguntado, pero como no creo saberlo todo (que es lo que me parece que insinúas) confío en mis colegas que desarrollan los calendarios vacunales que saben mucho más que yo.

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    2. Yo conozco a un medico de familia (creo que son los que tienen una visión mas amplia de los efectos de las vacunas) totalmente contrario al calendario de vacunaciónes actual. Eso ya rompe en "consenso".
      Te recomiendo que leas algun libro de los "anti-vacunas", verás que no todo es blanco o negro, y quizás desistas de exigir que todo sea blanco.

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    3. Pues es un mal médico de cabecera, no puedo decirte más excepto pregunmtarte si tiene algún argumento porque en medicina no "creemos" o no en la vacunación igual que no "creemos" o no en la quimioterapia. Si hay evidencia científica se aplica y si no, pues no. SI no quiere aplicar la evidencia científica se ha equivocado de profesión. No hay unanimidad pero hay lo que se llama un "amplio consenso (99%?) y no creo que ese familia no vacune a sus hijos... He leído muuuucho de los antivacunas y te repito: ni una evidencia científica: creencias, mitos y teorías conspirativas.

      Si alguien demuestra (nuevamente, evidencia científica) que en una vacuna los riesgos superan los beneficios no tendré ningún problema en cambiar mi opinión.

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